La importancia de la pedagogía en la construcción de sociedades democráticas: ¿un desafío que sigue pendiente?

El pasado 16 de Octubre, se conmemoraba el día del Profesor en nuestro país, coincidiendo con el la creación del Colegio de Profesores de Chile ocurrida en 1974. Sin embargo, pareciera ser que esta noble profesión está sujeta a permanentes cuestionamientos y recriminaciones por parte de la sociedad, y adicionalmente, por la cultura tecnocrática centrada en la medición de resultados, que coarta muchas veces, la vocación por la enseñanza y el desarrollo integral de los estudiantes.

Desde fuera del espacio escolar, cualquiera podría pensar que la pedagogía es una disciplina monótona, poco relevante o que no tiene mayor impacto sobre el modelo de sociedad y/o país que queremos construir. Tales creencias se ven potenciadas por un modelo económico que valoriza insuficientemente esta profesión, haciéndola poco atractiva para quienes se encuentran en proceso de definición y elección de un proyecto de vida.

Las reformas educativas deberían potenciar y revalorizar el rol que juegan nuestros profesores dentro del espacio escolar

Lo anterior, lo podemos observar en cifras de la OCDE[1], donde un profesor chileno de educación básica parte ganando, en promedio, US$ 17.385 ($ 9.741.858) al año. Tras 30 años puede llegar a ganar US$ 31.201 ($ 17.483.792). Esta última cifra ni siquiera se acerca al sueldo inicial que perciben los profesores en la mayoría de los países de la organización y en donde alcanzan resultados educativos sobresalientes (Finlandia, Luxemburgo, Bélgica, Alemania, por ejemplo). La realidad, muestra que el promedio de la remuneración de los profesores en los países de la OCDE es de US$ 28.854 (16.168. 627) al inicio y US$ 45.602 ($ 25.553.536) al término de la enseñanza primaria.

Esta lógica es diametralmente opuesta a lo que sucede con nuestros políticos, ya que Chile ocupa el primer lugar, al comparar la diferencia entre el sueldo de los parlamentarios (diputados por ejemplo) con el PIB per cápita (11,8), seguido por Turquía (6,3), México (5,6) e Italia (5,1). En el extremo opuesto se encuentra Suiza, donde esta diferencia es de 0,7 veces, es decir, el sueldo de un parlamentario es inferior al PIB per cápita de dicho país. Sumado a lo anterior, en la relación dieta parlamentaria / ingreso mínimo, Chile ocupa el segundo lugar, ya que los parlamentarios perciben 40 veces el ingreso mínimo.

¿Qué nos dicen estas cifras? ¿Qué hacemos como país frente a desigualdades tan graves como estas? ¿Qué tendremos que hacer como país para valorar y construir una Carrera Docente éticamente justa? A nuestro parecer, las reformas educativas deberían potenciar y revalorizar el rol que juegan nuestros profesores dentro del espacio escolar, donde cotidianamente despliegan esfuerzos valiosos por apoyar el desarrollo de sus estudiantes ante una población cada vez más compleja y heterogénea, bajo jornadas extensas de trabajo, sobrecargados de actividades administrativas que limitan la posibilidad de destinar un espacio idóneo para aspectos tan importantes como la didáctica, la innovación, la colaboración, el autocuidado y la creatividad dentro del aula escolar. Ciertamente, el desafío de Chile con nuestros profesores sigue pendiente.

Finalmente, quisiera extender un saludo, lleno de admiración y respeto, para todos aquellos maestros y maestras que han abrazado esta hermosa profesión, puesto que sin duda alguna, nos aportan un grano de arena para hacer de este mundo, un espacio mejor para todos y todas.

[1] La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico es un foro intergubernamental en el cual participan 30 países que se adhieren a los principios de la democracia y del libre mercado. De estos 30 países, 27 son considerados economías desarrolladas y sólo tres economías (Turquía, México y Polonia) en vías de desarrollo (de ingreso medio-alto). En esta organización los países miembros intercambian y comparan experiencias de política y económicas con el fin de identificar las políticas y prácticas económicas más adecuadas y desarrollarlas de manera coordinada a nivel nacional e internacional. Para mayor información, visitar sitio web: http://www.oecd.org

Eduardo Sandoval Obando -Psicólogo – Magíster en Educación, Mención Políticas y Gestión Educativas

Doctorando en Ciencias Humanas, UACH – Investigador Visitante – Facultad Ciencias de la Educación Universidad de La Coruña

Correspondencia a: eduardo.sandoval@correo.udc.es