Todos potenciamos el buen trato en salud

IMG_2346Cada uno de nosotros quiere para sí mismo y para sus seres queridos un buen trato. Sin embargo, es evidente que elementos como el contexto del país y del mundo, la instalación de lógicas competitivas, los estilos de crianza de décadas pasadas y la desconfianza que se ha ido sembrando en el corazón de cada chileno a partir de las contingencias mediáticas y mediatizadas, no contribuyen a fortalecer la disposición y las habilidades que cada uno tiene para establecer relaciones bien tratantes.

    Los vínculos entre las personas en cada comunidad determinan su capital social, y dada la continuidad e integralidad del enfoque de la atención primaria de salud, se comprende que desde su quehacer se puede aportar significativamente a ese capital, en la línea de lograr mayor cohesión social, que es un fuerte determinante de la salud.

En salud, y especialmente en la Atención Primaria, con un enfoque de salud familiar y comunitaria, los aspectos relacionales ejemplificados en la relación médico paciente, pero vividos en la práctica en la relación establecida por las personas, las familias y las comunidades con cada integrante del equipo de salud, tienen un rol relevante en el cuidado de la salud y el tratamiento de la enfermedad. De hecho, la relación con el paciente y su familia se reconoce como la principal herramienta de los médicos especialistas en Atención Primaria, los médicos de familia. Esto es evidentemente válido para todo el equipo de salud familiar.

Desde otra mirada, podemos decir que los vínculos entre las personas en cada comunidad determinan su capital social, y dada la continuidad y la integralidad del enfoque de la atención primaria de salud, se comprende que desde su quehacer se puede aportar significativamente a ese capital, en la línea de lograr mayor cohesión social que es un fuerte determinante de la salud. Es así como los equipos de salud de cabecera aprenden a conocer, y por qué no decirlo, a querer, a sus familias usuarias, acompañándolas en el cuidado de su salud a través del ciclo vital. Cuando ese vínculo se construye a partir del respeto, la incondicionalidad y la autenticidad, se genera un círculo virtuoso, convirtiéndose en una verdadera relación de ayuda, que humaniza el quehacer gratificando profundamente a cada una de las partes.

Reconociendo las potencialidades de lo referido anteriormente, pero también sus limitaciones en el contexto actual, nuestra área salud se ha hecho cargo organizacionalmente de reconocer que los liderazgos positivos, las adecuadas competencias en el manejo de conflictos, la definición adecuada de los valores de la organización y la comunicación oportuna y clara, contribuyen efectivamente a la instalación de una cultura del buen trato, que finalmente se fundamenta en la consideración de la preciosidad intrínseca de cada ser humano llamada dignidad. Es por ello que se realiza también capacitación continua a los equipos para profundizar sus herramientas para establecer relaciones bien tratantes recíprocas y sostener el esfuerzo reconociendo la diversidad y complejidad propias y de las personas que llegan a nuestros centros de salud.

La consigna es tratarse bien y poner el tema en las conversaciones cotidianas de manera de hacer conciencia colectiva respecto a lo irrenunciable de la motivación por lograrlo.