Pedro Flores, gerente de Latitud 40: Re-conozcamos Valdivia

Si partimos por darle la importancia que se merece a la ciudad como parte de nuestra historia, contribuiremos a que lo que queda se preserve.

ciudad, valdivia (12)Y se fue febrero. Otro cumpleaños más de nuestra muy noble y muy leal Santa María la Blanca del dulce nombre de Valdivia. Los turistas en su mayoría se han ido y volvemos en gran medida a ver las caras de siempre, sin olvidar por supuesto a los estudiantes de institutos y universidades que vienen de todas partes y siempre han dado un carácter alegre a la ciudad.

Esta vez, sin embargo, a propósito de todo y de nada, podríamos comenzar a vernos un poco distinto. Tal vez ser un poco más turistas en nuestra propia ciudad e intentar vernos de la manera en que nos ven quienes nos visitan. Hace un tiempo leí un reportaje sobre Valdivia que salió en la prensa argentina  —que fue bastante popular en las redes sociales— y me llamó la atención, independiente de algunas imprecisiones, la buena opinión que se transmitía de nuestra ciudad, no solo en el reportaje, sino también en los comentarios de los lectores, que si bien no estaba ajeno a las críticas, en gran mayoría eran solo elogios a nuestro paisaje, gastronomía, forma de vida, etc.

Todo esto me hizo pensar ¿cómo nos vemos nosotros mismos? Es cierto que los valdivianos siempre hemos amado nuestra ciudad y que eso nos ha distinguido de nuestros vecinos. Somos la Perla del Sur, la ciudad más linda de Chile, y en nuestro río se baña la luna; pero a veces siento que se nos olvida un poco y nos enfocamos solo en lo que está mal. No digo que debamos obviar los problemas, sino que debemos visibilizarlos y buscar soluciones a través de la crítica constructiva y sin dejar de ser ecuánimes, pero también es importante no olvidar aquello que nos enriquece: vivir los espacios únicos que tiene la ciudad, contemplar el otoño navegando por el río, caminar por la costanera disfrutando del paisaje, recorrer nuestras antiguas calles y disfrutar de la arquitectura tradicional, de la que queda muy poca.

Si partimos por darle la importancia que se merece a la ciudad como parte de nuestra cultura, contribuiremos a que lo que queda se preserve. Visitemos los museos y revivamos nuestra historia y nuestro pasado industrial, que alguna vez nos hizo una de las ciudades más importantes de Chile. Por ejemplo, ¿sabían que la telefonía en Chile nació aquí hace más de 120 años, de la mano de la entonces Compañía Nacional de Teléfonos, actual Telefónica del Sur?, ¿o que en la actualidad somos un polo para el desarrollo de las industrias creativas?

Esta es una invitación para que re-conozcamos nuestra ciudad, la valoremos y sigamos queriéndola como siempre o más que nunca y contribuyamos a hacerla cada vez un mejor lugar para vivir y para visitar.