Daniel Muñoz: Director TECHO – Chile Región de Los Ríos: Desalojo y derecho a la ciudad

El desamparo y violencia en los barrios, como producto de causas estructurales, debe ser atacada desde múltiples focos.

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La toma de terreno en el sector Norte Grande de Valdivia y posterior desalojo de una familia compuesta por una mujer y sus hijos causó gran revuelo y opiniones encontradas. Es por esto que desde TECHO-Chile queremos aportar algunos puntos importantes a considerar cuando se analizan situaciones de este tipo.

Entendemos que en la mayoría de los casos es indeseable e ilegal el que alguien se  “tome” un terreno por la fuerza, pero más significativa y compleja es la realidad que permite la existencia de tal necesidad. Más indignante aún es la inexistencia de herramientas que den protección a dichas personas y familias.

Solicitudes de mediaguas por montones, intentos de entrada a los campamentos y familias con casos sociales críticos que los llevan a la  son temas que vemos a diario y que dan cuenta de la carencia de una estructura de protección social efectiva. Comentamos esto con el fin de que el caso conocido por la prensa no se entienda como aislado, sino como una realidad que afecta  a muchas familias en nuestra región.

Por otro lado, tenemos la respuesta violenta de parte de los vecinos al desalojo y que generó violencia recíproca, siendo esto reprochable en todos los casos, pero entendible dentro de las circunstancias. Las causales de fondo han sido expuestas y estudiadas y hoy sabemos que responden a un contexto que pasa por lo educativo, laboral y urbano y que se sintetiza en que los pobres viven inmersos en lugares, físicos y  sociales,  lejanos a las oportunidades y a los derechos. Así, el desamparo y violencia en los barrios, como producto de causas estructurales, debe ser atacada desde múltiples focos. Uno de ellos ha de ser el dejar de construir un perímetro urbano desarticulado con el  resto de la ciudad. Ya no basta con que el paradigma de la política pública para la vivienda social y los barrios pobres sea el de trabajar “en la medida de lo posible”, pues esto naturaliza limitaciones económicas y territoriales que van dando lugar a tejidos sociales enemistados, desiguales, injustos, violentos y carentes de oportunidades.

Irónico es atestiguar cómo en el centro y en sectores bien localizados se ha manifestado el mercado inmobiliario privado con fuerza ¿Acaso el centro de la ciudad es un bien exclusivo de quienes pueden pagar grandes sumas por vivir en él? ¿Tan poco dominio sobre la ciudad tiene el Estado que quienes reciben sueldos mínimos (o menos)  solo tienen derecho a vivir en el anillo exterior de la ciudad? Las respuestas hoy están manifiestas y es que más que ciudadanos, nos vemos como consumidores de la ciudad, segregados por la capacidad de gasto.

Opciones de cambio existen y desde TECHO-Chile hemos levantado importantes propuestas en materia de política de suelo,  financiamiento y programas de vivienda, localización de barrios y una serie de temas en los que urgen las reformas. También  creemos que hay un cambio que se puede comenzar a crear desde la sociedad civil y es el de encontrarnos con quienes viven en desventaja y “co-crear” la ciudad más justa.

La invitación al voluntariado que estamos haciendo durante estas semanas en universidades y colegios toma fuerza y sentido cuando revisamos casos críticos como este y nos damos cuenta de que la realidad es dura, e injusta, pero junto con las modificaciones estructurales que son necesarias, cada estudiante y ciudadano puede convertirse en un colaborador.

Daniel Muñoz Velásquez

Director Regional TECHO -Chile en la Región de Los Ríos