Cristián Morales, director regional de JUNJI: “Queremos pasar de ser jardines asistencialistas a centros de calidad”

El 46° aniversario de la Junta Nacional de Jardines Infantiles se celebra en un año marcado por la Reforma Educacional que hoy mantiene a la entidad regional reevaluando sus procesos y los roles que deben cumplir los equipos técnicos, la familia y el Estado en el mejoramiento de la educación  preescolar de niños y niñas de Los Ríos.

direjunji (2) (1)La importancia de la primera infancia es crucial en el resto de la vida. Así lo explica, Cristián Morales, director de la Junta Nacional de Jardines Infantiles de Los Ríos. “Creemos que el jardín es una etapa crucial para nuestros niños y niñas. Ellos no pueden ser adultos felices si no han tenido una infancia feliz”.

Celebrando el aniversario número 46° de la organización estatal ─que tiene la misión  de entregar educación parvularia de calidad hacia los sectores más vulnerables, generando la cobertura necesaria en niños y niñas de 0 a 4 años─, la dirección regional mantiene un desafío mayor producto de la Reforma Educacional:

─Estamos clarificando cuáles van a ser nuestros procesos y roles en las leyes que se decretaron para la Educación Parvularia: la Ley 20.835 (que crea la Subsecretaría de educación Parvularia)  y la Ley  20.832 (que reconoce el establecimiento de Educación Parvularia). Estamos primero en un proceso de reconocimiento oficial; cómo se establecen nuestros establecimientos, las políticas de infraestructura, convivencia, los proyectos educativos. Y segundo, trabajando en la apertura de seis nuevos jardines en la región.

Estos nuevos lineamientos, explica Morales, implican la participación de todos los funcionarios.“Como institución educativa, debemos generar procesos de calidad para otorgar oportunidades en nuestros niños y niñas”.

Sujetos de derechos

En los últimos años nuestro país ha sido testigo y protagonista de una ola de transformaciones en el sistema escolar. Sin embargo, potenciar la educación preescolar es uno de los factores más importantes para el mejoramiento de la educación chilena. Hoy se discute en  nuestro país una Ley de Garantías para la Infancia a través del Consejo de la Infancia ─de la que JUNJI es partícipe ─, cuyo objetivo es responder a los principios y mandatos de la Convención sobre los Derechos del Niño a  la cual Chile está adscrita.

¿Qué está haciendo la dirección regional para relevar los derechos de niños y niñas,  por ejemplo, a participar y ser escuchados?

─Es nuestra misión reconocer al niño como sujeto de derecho. Hay una propuesta curricular que está siendo liderada por el Ministerio de Educación de incorporarlos a los nuevos procesos que estamos viviendo como parte de la sociedad. El niño es un sujeto de derecho no solo por el objeto de derecho. Lo es porque es consciente desde que nace. Son sujetos activos, demandantes de derecho. Ellos quieren afecto, amor, una familia, educación de calidad.

Para avanzar en el camino de calidad, Morales indica que desde la JUNJI están redoblando los esfuerzos económicos, administrativos y humanos. 

─Estamos en proceso de generar lineamientos técnicos  inspirados por algo que la vicepresidenta ejecutiva de la JUNJI, Desirée López de Maturana, ha denominado los elementos primordiales para la libertad: el juego, aprendizaje y creatividad. Entendemos que estos tres factores son herramientas que se necesitan para generar los aprendizajes necesarios para la vida. En este mundo global no esperamos que nuestros niños y niñas terminen siendo ingenieros desde el jardín, sino que tengan una oportunidad de desarrollo para llegar a un objetivo filosófico de que sean felices.

La comunidad educativa y el empoderamiento de las familias

En el proceso de juego, aprendizaje y creatividad,  la comunidad educativa del jardín infantil “es preponderante”, recalca el director regional.

¿Qué valoración le entregan ustedes a la familia en el proceso de aprendizaje?

─Absoluta. Estamos implementando una política de participación ciudadana desde el 2014. El proyecto educativo es el alma del jardín infantil. En la construcción de ese proyecto educativo institucional tiene que participar la familia. No queremos solo escuchar, sino hacerla parte de la toma de decisiones desde el currículum hasta la toma de decisiones administrativas.

 ¿Cómo integran a la familia considerando que muchos de los niños provienen de una situación de vulnerabilidad social?

─Al interior de nuestra institución tenemos unidades especializadas, como la Unidad del Buen Trato, que trabaja con el buen trato laboral e infantil. Por lo tanto, involucramos a las familias en las comunidades de aprendizaje tomando su parecer. El año pasado implementamos encuestas de satisfacción a las familias.  Es un proceso cultural que no se profundiza solo por una ley. Tienes que involucrarla a través de un proceso de escucha. En cual debe readecuar las prácticas desde la dirección de los jardines hasta la práctica que tiene la técnico.

Cuando se inició el año implementaron, describe Morales,  la campaña “Mi primer día de jardín”, que tenía como objetivo hacer el regreso a los jardines de una manera más alegre. “Nosotros instigamos a la familia a que se sacaran fotos y les entregamos unos tips de acompañamiento de las familias a nuestros niños y niñas. Preparamos, además, a nuestros equipos para la recepción de ellos”.

En Sala Cuna, cuenta, “permitimos que en el proceso de desapego, los papás estuvieran la mayor cantidad de tiempo cuando dejan al niño en el jardín para que no fuera tan fuerte este proceso de transición que hay desde que la madre que deja a su hijo en manos, por así decirlo, de extraños, haciendo este proceso temporal más amable”.

En el caso de los niños que dejan de asistir a los jardines por problemas familiares ¿existe un protocolo para reintegrarlos?

─Sí, hay protocolos. Esto está sujeto a una normativa que es la Carta de los Derechos del Niño(a). Tenemos una unidad de ambientes bien tratantes. Cuando existen dificultades socioeconómicas lo derivamos a esta unidad que eleva un protocolo: una medida de protección en los casos más graves, hasta asignación de jardines infantiles territorialmente.

Facilitadoras del aprendizaje

Cristián Morales, indica que el objetivo de la JUNJI es que niños y niñas interpreten  el proceso de asistir a un jardín como un proceso de felicidad, para esa finalidad se encuentran preparando a educadoras y técnicos.

¿Se inspiran en una metodología de aprendizaje en especial?

─No existe una metodología única. Los niños aprenden permanentemente.  No es que le demos una receta a la educadora. El paradigma hace unos años atrás es que la educadora es el centro del aprendizaje. Nosotros lo estamos derrotando: la educadora hoy día es una facilitadora del aprendizaje. El proceso tiene que ser tomado desde la multidisciplinariedad.

¿Han incorporado proyectos educativos alternativos?

─Tenemos doce programas alternativos y  diecisiete programas de cobertura con el Ministerio de Desarrollo Social. Donde no hay jardín nosotros llegamos con un proyecto. Estos jardines están en centros comunitarios, en juntas de vecinos, pero con propuestas curriculares. En ciertos casos, hemos llegado con el PMI (Programa de Mejoramiento de la Infancia), el Cash (Conozca a su hijo) o el CECI (Centros Culturales de la Infancia).  Si no hay cobertura tradicional, los papás pueden optar por un CECI, PMI o CASH. Creemos que en la manera que hayan oportunidades, vamos a generar personas felices.

Los esfuerzos de la entidad también han sido orientados a otros ámbitos. Este año se hizo una modificación a la licitación de comida en conjunto con la JUNAEB. Hoy las raciones alimenticias se entregan en pocillos, eliminando las bandejas. “Entendemos que la comida deber ser tomado como un momento pedagógico. Queremos ayudar a que el niño genere condiciones de comodidad para que el momento del aprendizaje sea más significativo (…). Cuando le das comida a un niño existe un apego emocional. Lo que hace la bandeja es institucionalizar. No queremos tener esta preconcepción de que los jardines estatales son asistencialistas. Queremos pasar de jardines asistencialistas a centros de calidad”, enfatiza Morales.

La educación parvularia no es para la competencia

Si bien la cobertura es fundamental, el director regional manifiesta que “el desafío es que abramos más jardines, pero deben ser con calidad”. Para ello, dice, es fundamental generar proyectos educativos identificados con la comunidad. “No sacamos nada con tener proyectos pedagógicos que no tengan ninguna relación con el entorno”.

─“El jardín hoy es pensando en una integralidad de elementos: hay salas de amamantamiento, comunitarias, se ampliaron los espacios, se están generando nuevos estándares, eso que significa que lo importante para la familia es el centro educativo que representa”, replica.

¿Cuál es la deuda que mantiene el Estado en la educación de la primera infancia?

La deuda que tiene el Estado, y que está corrigiendo, es entender que la educación parvularia hoy día no es para la competencia. No tenemos a nuestros niños para que sean más inteligentes. Queremos que nuestros niños sean felices. La educación no es un bien de consumo, no es que tú vas al mall  y compras educación. Hay que entender que la educación es un derecho inalienable del hombre que está establecido en la Carta de los Derechos Humanos. En una comunidad educativa todos intervienen. La JUNJI, debe hoy en día llegar a este consenso de aprendizaje: entender que parte desde la casa al jardín y viceversa.