El puente Cau Cau: crónica de una muerte anunciada

E. SandovalComo ciudadano, me sorprende significativamente la liviandad, falta de prolijidad y absoluto descaro con que se toman decisiones importantes para el desarrollo local de nuestra comuna. En lo específico, resulta paradójico y quizás tragicómico, el análisis y revisión del proceso administrativo y técnico con que se fue construyendo y cimentando la idea del puente basculante Cau Cau, en nuestra Región de Los Ríos.

 

¿Qué sentido tienen las soluciones “parche” y la innumerable cantidad de excusas y soluciones parciales que se han venido entregando desde el MOP, frente a una necesidad palpable y evidente de conectividad vial para nuestra comuna?

Sin duda, que la idea de materializar esta obra ingenieril nos llenó de orgullo y satisfacción al ver que en mucho tiempo volvíamos a ser una prioridad para el nivel central, puesto que las pretensiones comunales existían desde el año 1991, momento en que el alcalde de ese tiempo, Sr. Bernardo Berger, recalcaba la necesidad de mejorar las condiciones viales de nuestra ciudad.

Sin embargo, nunca pensamos o quizás, jamás imaginamos que podía existir un nivel tan alto de negligencia técnica. A modo de ejemplo, durante el 2011, se registró una diferencia de 70 cm en la alineación de los pilotes del puente; durante enero del 2014, las carpetas del puente son puestas al revés y la explicación del MOP, fue que esto solo correspondía a un “error menor”; en marzo de ese mismo año, se presenta una falla en el sistema de rótulas para elevación del puente; en febrero del 2015, aparecen nuevas fallas en la rótula y en el émbolo del cabezal norte; en marzo de este mismo año, la falla se produjo en el sistema oleohidráulico del puente (es el que permite izar los brazos), sembrando y consolidando la crónica de una muerte anunciada. A lo anterior, se agrega la ausencia sistemática de fiscalizaciones efectivas, por parte de Vialidad – Ministerio de Obras Públicas (el 2013, se detectó la participación de un topógrafo falso en la construcción de esta obra) del aumento irregular de fondos públicos, para asesorías externas que no permitieron detectar oportunamente las falencias en su construcción y manejo ingenieril.

Quizás por la idiosincrasia de nuestro país es que las cosas siempre terminan haciéndose a medias, bajo la ley del mínimo esfuerzo, “abaratando” los costos de una inversión pública, con miras a que las empresas obtengan mayores beneficios económicos. Solo a modo de ejemplo, notamos con asombro que la prolijidad en la administración de fondos públicos y el uso racional del dinero de todos los chilenos es una falacia que solo es aplicada por el ciudadano de esfuerzo, que lucha día a día, para solventar sus necesidades básicas. Así, se observa que la inversión inicial definida por el MOP, para la construcción del puente Cau Cau, en el año 2005 fue 2 mil 395 millones de pesos. Posteriormente, en el 2007, la cifra aumentó a 6 mil 100 millones. Por si fuera poco lo anterior, el 2010, se licitó dicha obra, adjudicándosela la empresa AZVI, por aproximadamente 14 mil millones de pesos (costos que seguirán aumentando, producto de la reciente propuesta presentada por el ministro Undurraga, en miras a la nueva construcción de esta obra).

Resulta urgente preguntarnos como ciudadanos ¿qué pasaría si una empresa chilena comete toda esta serie de errores en la construcción de una obra, en el exterior? ¿Tendría repercusiones? ¿Qué mecanismos surgirían o debiesen existir para asegurar la correcta utilización de los fondos públicos? ¿Fueron tardías las acciones del MOP, para cancelar el contrato con la empresa AZVI? ¿Quiénes son los responsables de las fiscalizaciones técnicas de esta obra? ¿Cómo es posible que no hubieran sido capaces de detectar tales errores oportunamente? ¿Exceso de confianza o desconocimiento técnico respecto a una obra de esta envergadura? ¿Qué sentido tienen las soluciones “parche” y la innumerable cantidad de excusas y soluciones parciales que se han venido entregando desde el MOP, frente a una necesidad palpable y evidente de conectividad vial para nuestra comuna? ¿Cuánto tiempo más, se postergará la construcción de nuevas alternativas viales para Valdivia (Puente Los Pelúes y/o Torobayo por ejemplo)?

Finalmente, solo nos queda acostumbrarnos a que muchas de las decisiones generadas desde el nivel central, y quizás gran parte de las políticas públicas propuestas en diversos sectores (economía, educación, cultura, deporte, etc.) seguirán teniendo una serie de repercusiones negativas sobre nosotros, postergando el tan anhelado desarrollo armónico para todos los ciudadanos que integran y conforman este vasto territorio. Ojalá que la “chilean way” y los fantasmas del pasado no impidan la transformación social que necesitamos, y que nuestro voto sea una herramienta de cambio y de renovación sincera… incluso ética de la política, para acabar con los contratos “truchos”; el cuoteo político que orienta y coordina la “repartija” antojadiza de los servicios públicos (quizás el ejemplo más concreto es la realidad del SENAME, donde se insertan personas con una ausencia total de capacidad técnica, para resolver y pronunciarse en materias de justicia y protección de derechos de nuestros niños y adolescentes); los arreglos y pactos políticos que mantienen el statu quo en Chile, y que en definitiva, tales fracasos, sean experiencias generadoras de aprendizajes y reflexiones profundas, sobre el sentido, impacto y formación valórica de las personas que escogemos para representarnos en los diversos poderes del Estado.

[1] Psicólogo. Postítulo en Sexualidad y Afectividad (U. de Chile). Diplomado en Docencia Universitaria. Diplomado en Salud Familiar (U. de Chile). Magíster en Educación, Mención Políticas y Gestión Educativas. Doctor © en Ciencias Humanas, UACH.

Correspondencia a: eduardo.sandoval@correo.udc.es