Mirando hacia Los Ríos desde Santiago. Por Pedro Flores, gerente de Latitud 40, comercializadora de productos turísticos de Valdivia.

Si bien nos identifican con ciertos hitos o productos puntuales, aún falta dar a conocer todos esos productos nuevos que están tomando fuerza desde hace un tiempo.

Ríos de ValdiviaHace un par de semanas tuve la oportunidad de participar en una feria de turismo en la ciudad de Santiago, en donde se exhibía la oferta turística de la región de los ríos. Fue una muy grata experiencia, evento que consideró un montaje muy atractivo para los visitantes, en donde pude compartir con empresas de distintos rubros, como gastronómico, artesanal, de excursiones, servicios, etc., todos muy bien escogidos.

En este contexto, tuve la oportunidad de hablar con gente del ámbito turístico y conocer su percepción sobre nuestra Región, y no dejó de llamarme la atención el gran potencial que aprecian, por un lado en nuestro entorno natural y por otro nuestra riqueza gastronómica, que de cierta forma van de la mano, ya que se destacan los productos de temporada que solo encontramos en nuestra selva valdiviana, como la murta y los hongos silvestres, productos lácteos de muy buena calidad, y conservas y mermeladas con sabores propios de la Región. 

Si bien nos identifican con ciertos hitos o productos puntuales, me di cuenta de que aún falta dar a conocer todos esos productos nuevos que están tomando fuerza desde hace un tiempo. Necesitamos posicionar nuestra gastronomía con sello local y armar productos en torno a ello. Lo mismo ocurre con nuestro bosque, debemos poner en valor nuestra flora y fauna endémica, que vistas desde una perspectiva de sustentabilidad, nos permitirían transformar nuestro patrimonio en una oportunidad de negocio potente para las comunidades asociadas a este, permitiendo protegerlo y protegernos de perder u olvidar toda la riqueza que poseemos.

El mensaje es: valoremos lo que tenemos, trabajemos con ello, incorporemos valor, vivamos lo que nos hace únicos como Región, diferenciémonos  y compartamos lo que somos con quienes nos visitan. Eso nos traerá no solo beneficios económicos, sino también el aprender a valorarnos como territorio y reforzar nuestra identidad, base para lograr un desarrollo inclusivo y amigable con el medio ambiente, potenciando nuestro valor como Región emprendedora e innovadora.