Promovamos nuestra identidad valdiviana. Por Pedro Flores, gerente de Latitud 40.

Costanera_Valdivia_2016

Es un tema de valorarnos nosotros mismos y no esperar a que, como en el caso de otros destinos, lleguen empresas de afuera a poner en valor lo que quienes habitan en el lugar no han sabido ver.

Valdivia tiene siglos de historia. La oficial desde 1552, pero ya antes habían asentamientos humanos a orillas de nuestro río. Desde esa fecha nos conquistaron los españoles, legándonos una red de fortificaciones y mucha historia. Luego nos colonizaron alemanes, entregándonos interés por el desarrollo de las artes y la ciencia. En 1960 tuvimos el terremoto más grande registrado en la historia de la humanidad, que modificó nuestro paisaje y significó un golpe del que nos ha costado décadas recuperarnos.

Al día de hoy somos una ciudad universitaria, lo que atrae una gran cantidad de jóvenes de distintos puntos del país y de otros países, dándonos un carácter de ciudad bohemia y entretenida. Tenemos naturaleza y una gastronomía que cada día afianza su identidad con más fuerza y sin duda nos potencia como destino turístico, pero ¿hemos sabido aprovechar lo que siglos de historia nos han regalado?

Últimamente, he conversado con representantes de importantes empresas de turismo nacional y turismo receptivo y me han hecho ver sus impresiones sobre Valdivia, y si en algo coinciden es en que esta es una ciudad hermosa, llena de historia, con una gastronomía con identidad y un paisaje maravilloso, pero a la que no estamos sacando provecho.

Existen lindos lugares, patrimonio intangible, buenos servicios, pero no se están desarrollando productos con ello, no se está dando a conocer en empresas de turismo fuera de Valdivia lo que tenemos para ofrecer y existe un desconocimiento importante que, siendo justos, gracias a esfuerzos públicos y privados se está intentando revertir, pero aún falta, y como siempre, creo que esto no es sólo esperar a que otro haga el trabajo, sino que es un tema de valorarnos nosotros mismos y no esperar a que, como en el caso de otros destinos, lleguen empresas de afuera a poner en valor lo que quienes habitan en el lugar no han sabido ver.

Hay iniciativas interesantes, pero tal vez falta más trabajo conjunto, de la comunidad viviendo su historia y usando sus espacios, valorizando lo que nos identifica y nos diferencia, transmitiendo a los más jóvenes lo que nos hace ser valdivianos, para que poco a poco todos seamos embajadores de nuestra identidad.