INFOR identifica principales factores que inciden en la contaminación atmosférica en Valdivia, Panguipulli y La Unión

Los resultados preliminares del proyecto Observatorio de los Combustibles Derivado de la Madera (OCDM) del Instituto Forestal (INFOR), dan cuenta del complejo escenario de contaminación atmosférica al que se enfrentan las comunas de Panguipulli, La Unión y Valdivia, en el cual la leña, no es el principal responsable de la crisis ambiental de la región.

La deficiente aislación térmica de las viviendas, el alto consumo de leña de mala calidad y el uso de calefactores inadecuados, son los principales factores que se asocian a la contaminación atmosférica que afecta a las comunas de Valdivia, La Unión y Panguipulli, según los datos entregados por el proyecto Observatorio de los Combustibles Derivados de la Madera (OCDM), iniciativa que realiza en la Región de Los Ríos el Instituto Forestal (INFOR) –organismo adscrito al Ministerio de Agricultura.

Así lo confirmó el investigador y director del proyecto OCDM, René Reyes, quien explicó que el primer factor, y quizás el principal, que gatilla la contaminación atmosférica en estas comunas, es el asociado a la aislación térmica.

“Según los datos que hemos recogido, el 80% de las viviendas de la Región de Los Ríos no cuentan con una aislación térmica adecuada. Esta situación genera un gasto excesivo en calefacción, debido a la enorme cantidad de energía que se pierde por techos, muros, pisos y ventanas”, puntualizó el profesional.

Esto está directamente asociado con al segundo factor de contaminación: una vivienda mal aislada requiere una enorme cantidad de energía para calefacción, y la más económica es la leña, lo que implica un consumo excesivo de leña de mala calidad, es decir, con más de 25% de humedad o mal dimensionada. 

“La leña es el combustible más barato. El costo del kilowatt-hora producido con leña es entre 3 y 4 veces menor que el producido con gas licuado, kerosene o electricidad”, señaló Reyes. 

Los datos del proyecto OCDM señalan que el 97% de los hogares de Valdivia y Panguipulli, y el 99% de La Unión, utilizan leña como la principal fuente de energía para calefacción, con un consumo promedio de 9 metros cúbicos al año. Además, el 55% de la leña empleada en Valdivia corresponde a especies nativas, siendo el roble la más usada; y el 37% a especies exóticas, donde al principal es el eucaliptus.

En el caso de la Unión y Panguipulli, las proporciones de uso de nativas y exóticas se invierten: en La Unión, el 27% corresponde a maderas nativas y el 71% a exóticas; mientras que en Panguipulli el 76% corresponde a nativas y el 17% a exóticas. 

Finalmente, la contaminacioìn atmosfeìrica está asociada a un tercer factor: el uso de calefactores de “combustión ahogada”, más conocidos como combustión lenta. Respecto de este punto, Reyes advirtió que al mantener cerrado el tiraje, práctica muy usual para que la leña dure más tiempo, se libera una gran cantidad de material particulado al ambiente.

“Las emisiones, tanto en estufas de combustión lenta como en cocinas a leña dependen del uso del tiraje por parte del usuario, lo que es muy difícil de controlar. Es necesario que los calefactores sean diseñados pensando en evitar estas prácticas”, manifestó el investigador.

En la ciudad de Valdivia, el 57% de los calefactores a leña corresponde a estufas de combustión lenta y el 39% a cocinas tradicionales. En La Unión y Panguipulli, en tanto, el porcentaje de uso de combustión lenta desciende a un 46% y las cocinas tradicionales aumentan a un 50%. 

¿Soluciones?

“Prohibir la leña, al igual como se ha propuesto en Santiago, no es la solución para mejorar los niveles de contaminación de la región”, señaló la arquitecta y también investigadora del proyecto de INFOR OCDM, Alejandra Schueftan.

De acuerdo con la especialista, existe un gran potencial de reducir la demanda de energía para calefacción al mejorar la aislación de las viviendas, lo cual permitiría bajar entre un 60% y 70% el consumo de leña de las viviendas, pro en complemento con el uso de leña de buena calidad, y la utilización de calefactores modernos.

“Al implementar estas estrategias en conjunto no se requeriría el reemplazo de la leña por otros combustibles”, sentenció Schueftan, quien también agregó la existencia de un fuerte componente social en este problema, por cuanto al reemplazar la leña por combustibles de mayor precio, la gran mayoría de la población no contaría con el poder adquisitivo para satisfacer sus necesidades de energía.

En esa línea, la investigadora del OCDM, sostuvo que “una casa mal aislada genera una disminución importante de la temperatura al interior de las viviendas, lo que genera problemas de salud por el frío y la humedad. En el caso de las familias de menores recursos el tema se agudiza, ya que por un lado su prioridad no es invertir en mejoras de aislación en su vivienda, ni optar por mejores sistemas de calefacción y combustibles más caros, como el kerosene, la electricidad o el gas”. 

La utilidad del proyecto

Con todos estos antecedentes, el proyecto de INFOR OCDM está generando información que permite a las autoridades diseñar mejores medidas para combatir la contaminación atmosférica, considerando para ello aspectos económicos, sociales y ambientales. 

“Con los datos obtenidos – concluyó la arquitecta- se ha demostrado que el foco de las políticas debe estar, en primer lugar, en reducir la demanda de energía de las viviendas mejorando su aislación térmica, ya que de esta forma la leña puede ser utilizada como un recurso sustentable que aporta a la economía local”

Richard Velásquez Guerrero – Encargado de Comunicaciones Proyecto SIMEF