Bosque nativo versus plantaciones forestales. Por Dr. Juan Schlatter, Ingeniero Forestal

Sólo gracias a las plantaciones forestales, con pino y eucalipto, es que se pudo liberar parcialmente al bosque esclerófilo del afán destructivo para fines financieros a corto plazo

Chile experimentó a fines del siglo XIX y durante el siglo XX una brutal expansión de incendios forestales por el afán colonizador criollo. Los incendios en Aysén para habilitar la agricultura, tan enormes como los actuales, devastaron enormes superficies de bosques nativos, los que ardieron con igual o mayor intensidad que las plantaciones y matorrales de la zona central hoy.

¿Es el bosque nativo pirogénico o propicio para incendios forestales? Toda vegetación expandida puede ser un desierto verde, cuando no cumple una función definida en la superficie terrestre, pero eso no se da en ninguna parte, ya que la vegetación aparece donde existe suficiente agua, y por su parte al menos amortigua la erosividad de las precipitaciones, protegiendo así al suelo que le da vida.

En el hecho, toda vegetación o biomasa es combustible, y en condiciones de un triángulo crítico, puede causar incendios al menor estímulo. Hace décadas que en la zona de Valparaíso se incendian los matorrales esclerófilos* todos los años ¿son menos pirogénicos que las plantaciones? No, el hombre eliminó gran parte del bosque esclerófilo de la costa durante la era del trigo, principalmente la primera mitad del siglo XX, con hacha y fuego, causando los daños por erosión más intensos en el mundo. Sólo gracias a las plantaciones forestales, con pino y eucalipto, es que pudo terminar esa práctica destructiva y liberar parcialmente al bosque esclerófilo del afán destructivo para fines financieros a corto plazo.

Chile ha sido impactado por agresivos y extensos incendios forestales en la zona central de clima mediterráneo. En el medio técnico y científico se habla de un triángulo crítico, que facilita que se produzca un incendio: >30°C temperatura del aire, <30% de humedad relativa del aire y > de 30Km/h de velocidad del viento, situación que se estuvo repitiendo por muchos días de diciembre 2016 y enero de 2017.

No es sorprendente que se hayan producido estos incendios, considerando que la población chilena ha seguido con sus costumbres veraniegas sin medidas extraordinarias de prevención. Por otra parte, la Corporación Nacional Forestal (CONAF) responde a una estructura que sirvió hasta los años 90 del siglo pasado, pero en este siglo está absolutamente superada.

El Estado requiere una modernización urgente para dar mayor capacidad de gestión al sector forestal, al menos a nivel de Servicio Forestal dentro del Ministerio de Agricultura. De hecho, Chile, por sus características en recursos naturales, requiere hoy de una Subsecretaría Forestal, que formule, adapte y complemente una política forestal nacional y asista directamente al Ministro de Agricultura para lograr la agilidad de gestión que responda a la importancia de esos recursos naturales renovables en la economía nacional actual. 

Entre las funciones que el Estado ha entregado a la Conaf está el control de incendios forestales, que para estos efectos recibe generalmente un presupuesto correspondiente a un año normal o promedio. Ante un fenómeno extraordinario, como se vive este año en el país, esos recursos fueron superados y por lo tanto la institución cayó en dependencia de sus organismos pertinentes, como la ONEMI, presupuestos para emergencias etc. Una situación excepcional, como los actuales incendios de la zona central, requiere una estructura estatal moderna, empoderada y proactiva del sector forestal, sustentada en una carrera funcionaria seria, que puede responder a los requerimientos actuales del país.

* El bosque esclerófilo es una formación vegetal propia de Chile. Se ubica entre la Región de Valparaíso y la Región del Biobío. Se caracteriza por especies con características xeromórficas con el tipo de hojas perenne, duras, que les permiten resistir las sequías veraniegas del Clima Mediterráneo.

Prof. Dr. Juan E, Schlatter, Ingeniero Forestal (UACh), Dr. Ciencias Forestales (Goettingen, Alemania), docente entre 1969 – 2012 en UACh.

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