Una nueva economía diversificada está avanzando. Por Diputado José Miguel Ortiz, presidente Comisión de Hacienda Cámara de Diputados

La economía chilena necesita más innovación y sofisticación en su canasta productiva y exportadora

Cuenta Pública el empresariado –vía distintas voces- ha cuestionado la poca preocupación por el crecimiento económico señalada en el discurso presidencial.

Las voces empresariales siguen criticando a la reforma tributaria y claramente no comparten la visión que el modelo de desarrollo está agotado ni menos comparten lo que la Presidenta Bachelet señaló en su discurso que «la mayor demostración ha sido la pérdida de vigor de nuestro crecimiento desde fines del 2012, la menor dinámica exportadora desde hace 10 años y una productividad estancada desde hace aún más tiempo».
 
El empresariado chileno no asume que la pérdida de dinamismo es debido a la falta de inversión en innovación y en creatividad; desafortunadamente no comparte la visión de futuro de Bachelet -y que en lo personal suscribo 100%- de que como país «necesitamos transitar hacia una economía renovada, con capacidades para innovar, más productiva, con más fuentes de riqueza».
 
Las críticas empresariales no se hacen cargo que durante la administración Piñera no hubo inversiones en innovación y ésta estuvo estancada ni tampoco se enfrentaron los altos precios de la energía. En este gobierno los recursos para Innovación han crecido en 45% en relación al año 2013, se ha democratizado el emprendimiento creando 36 co-works o espacios colaborativos para el emprendimiento donde están emergiendo nuevas ideas para los negocios.
 
La economía chilena se está empezando a diversificar. Necesita más innovación y sofisticación en su canasta productiva y exportadora; eso implica mayor inversión en capital humano, mayor colaboración pública-privada para impulsar nuevas industrias -como se ha hecho en este período- fortaleciendo nuevas industrias como el litio, los alimentos saludables, el turismo sustentable -que en el 2016 atendió a más de 5,6 millones de turistas-, las energías renovables -especialmente la energía solar-, la acuicultura entre otras industrias que están diversificando nuestra matriz productiva.
 
Esa diversificación no la está viendo el empresariado porque sigue pensando -como en el pasado- que sólo basta explotar materias primas y rentar en el mercado de capitales. Eso ya no es suficiente.

Es lamentable que la dirigencia empresarial no quiera escuchar -ni menos asumir- que el modelo de exportación de los commodities está dando claros signos de agotamiento (2% de crecimiento en los últimos años y 3% de PIB tendencial).