Mariquina y la búsqueda del sueño dorado

La “Ruta del Oro” por este sector de la Región de Los Ríos, al norte de la provincia, permitió conocer los incipientes túneles de oro que se trabajan a metros de profundidad escondidos en sus tierras. 

En nuestro país, la minería del cobre no es la única que existe, sino que también la componen pequeños pirquineros del sur de Chile. Desde 1561, señala el blog de Guia Mariquina,  “la ciudad de Valdivia, autofinanciada con el  abundante oro de sus minas, su próspera ganadería, industria y comercio, se transformó en la segunda ciudad más floreciente de Chile, calificada por los cronistas como “La ciudad cortesana”.

Muchos mapuches murieron debido al trabajo pesado, las enfermedades y la mala alimentación; explotación que sería  uno de  los  elementos que incentivaron  su alzamiento deteniendo durante años la actividad minera. Hoy la extracción del oro en esta localidad de Los Ríos se realiza a través de  concesiones mineras y de pirquineros artesanales en las zonas de Colonia Paillaco y Pureo.  

Para conocer más sobre esta actividad, la Municipalidad de Mariquina y la Secretaría Regional Ministerial de Minería realizaron hace algunas semanas la quinta versión de la “Ruta del Oro”, una visita guiada por las minas MIA, La Familia y Juanito donde más de 120 personas de Lanco, Mariquina, Valdivia, entre otras, recorrieron los túneles casi claustrofóbicos de pirquineros artesanales que han apostado junto con las instituciones públicas por el desarrollo de este rubro. 

En el Fundo Curanilahue a 20 kilómetros al norte de la comuna de Mariquina, la primera parada es en el campamento minero “MIA”. Su dueño Elías Solís, comenta que el nombre se le ocurrió porque al ir a inscribir la mina a la notaría  no tenía ningún nombre. Pasó  la noche pensando en cual poder ponerle y, mientras desayunaba, llegó a la conclusión de que era suya, por lo tanto,  “le voy a poner mía”, recuerda.  

Elías reconoce que siempre le gustó el tema de la minería,  pero no había dónde trabajar.  Hoy lo hace junto a su hijo, tras recibir un fondo regional hace dos años atrás de la Secretaría de Minería, quienes le otorgaron 120 metros para extraer oro. 

El financiamiento público del gremio hoy proviene principalmente del gobierno regional y se enfoca en el mejoramiento de las condiciones de la minería artesanal. Las regiones del sur de Chile cuentan con antecedentes de labores mineras en los que destaca un fuerte desconocimiento del sector, por eso actualmente el foco también está puesto en reconocer y visibilizar la cultura minera. “Las minas de túneles son muy desconocidas en la Región de Los Ríos”, dice el Seremi de Minería, Jaime Rozas abriendo el recorrido. 

―Antiguamente estas minas tenían otros dueños y estaban abandonadas. Entonces las solicitamos porque estaban libres. Tenemos los permisos de la forestal Arauco y Sernageomin”, afirma Solís,  mientras desfilan grupos personas en el túnel de un total de 150 metros. 

―Al lado de los bosques, entre los senderos y en medio de las quebradas aún existen hombres que se internan en las profundidades de la tierra. Recorriendo oscuros túneles en búsqueda del preciado mineral. La comuna de Mariquina es rica en oro, actividad que se niega a morir y que en los últimos años ha tenido un alza importante. Hombres que viven a diario el rigor del trabajo minero, les dice a los asistentes el prevencionista de riesgos de la Secretaría. 

Aquí utilizan martillos, perforadores, generador, carretilla, palas, implementos un tanto antiguos que la Seremi de Minería ha ido modernizando. El trabajo desgasta el cuerpo y la mente, reconoce Solís, ya que hay que analizar todo para hacerlo mejor. “A veces creen que no me apuro mucho, pero voy lento pero seguro” afirma. 

Su día comienza a las ocho de la mañana sacando el manto de la piedra, llevándolo  a la canoa para lavarlo una o dos veces dependiendo de la dureza del material. A veces salen materiales durísimos como piedras grandes, señala.  Hay una vertiente que no tiene más de pulgada y media de agua, pero con el agua que sale adentro de la mina acopian en el tranque y lavan. No trabajan con mercurio ni cianuro. “Aun no es un trabajo rentable, recién estamos en la etapa de buscar el mineral y abrir trabajos, pero ya llegará el momento”, dice Solís.

―“Se trata de una faena subterránea, donde la primera parte pertenece a la bocamina. La idea es que esté debidamente fortificada para evitar el colapso de los materiales sueltos que puede haber en la superficie. El tendido eléctrico está alimentado por el generador que ven afuera. Se usa el martillo demoledor, acá ya no ocupan picota, golpean la roca y van formando el túnel. Se exige una altura mínima de un metro ochenta por un metro y medio de ancho. Acá se ocupa mayormente bosques de eucalipto por la abundancia que hay en la zona, dura menos, pero la flexibilidad de la madera puede ir avisando cada vez que hay una mayor exigencia” explica en detalle el ingeniero en minas del recorrido. 

“¿Cuál es el objetivo del minero? Proteger su vida”, apunta convencido Darwin González, de la mina “La Familia Limitada”, cuando avanzamos a la segunda estación  de la ruta en el sector de Pureo, cuya constitución data de 1990.

―Yo soy el responsable del trabajo de la mina, mi padre (Luis González, dueño de la mina) tiene una edad considerable entonces él se preocupa, por ejemplo, de la separación de los martillos, cuenta Darwin. 

El túnel de su pertenencia tiene aproximadamente 200 metros de largo. Al igual que en “MIA” su equipo consiste en un martillo eléctrico perforador y motobombas para alivianar el esfuerzo físico. “Es más esforzada la minería  en el sur por la distancia y el tiempo para extraer el material y porque en el norte el material es seco, nosotros trabajamos en una humedad del 70 al 90%”, declara. 

― Estoy agradecido del Seremi de Minería, hemos tenido cursos de capacitación, prevención de riesgos, primeros auxilios, mantención eléctrica, mecánica. Aquí trabajan tres personas en esta fecha por las condiciones climáticas, este año ha sido bastante lluvioso y la mina es especialmente húmeda y aumentan los caudales del agua, entonces tenemos que cuidar nuestras vidas. Nos gustaría más adelante tener más tecnología, comenta González, mientras los vehículos se trasladan a la última estación. 

Lavadero de oro

Gracias al Programa de Capacitación y Transferencia Tecnológica para la Pequeña Minería Artesanal, Pamma 2016, la mina Juanito en la maestranza de la empresa ALFAVIAL LTDA, ubicada en Pureo cerca de Lanco,  obtuvo un lavadero para el mineral que hoy les significa obtener oro con mayor facilidad. 

 

“Es un gran apoyo que le están dando a la pequeña minería”, dice animado su dueño, Waldemar Villa, quien de inmediato realiza una demostración de este proceso de lavado más sofisticado.  La mina Juanito ha sido la escuela de distintos mineros desde la década de los 80’ y trabaja aquí la única mujer en minería de la región, Alexia Villa (27). 

En total el equipo es de tres personas, quienes recorren los túneles de 200 a 300 metros de extensión y hace tres meses apuntan su atención a los materiales nobles, es decir, el sacado del manto colorado y  azul.   Para ello, la Seremi de Minería los ha apoyado, además, con generadores, martillos, palas, picotas, cascos y capacitaciones. 

― Antiguamente solo trabajábamos con lavadero artesanal. pero a partir de este año, en mayo, llegó la planta de proceso (lavadero eléctrico) que fue un gran cambio: antes había que estar todo el día con las manos metidas en el agua que es muy fría, sobre todo, en invierno. Con la planta uno echa el material y sólo hay que ir a recoger. Antes había que estar empujando, moliendo con las botas y ahora no, cuenta Alexia, quien a las nueve de la mañana está con pala y picota para comenzar la jornada. A las cuatro y media de la tarde realizan  el “levante”, sacar la malla, el desecho y challar el concentrado. Aclara que esa es la hora de la verdad. 

Ésta técnico en educación especial cuenta que nunca sintió gran conexión con su carrera y siempre prefirió la exploración.  “De chica trabajé en la mina con mi papá y hermanos. En los veranos íbamos a lavar, colar y con eso comprábamos los útiles. Después crecí y me fui, pero siempre con la intención de volver. Llegué en febrero de este año” manifiesta. 

―No le tengo miedo o no le tomo el peso. Cuando era chica se cortaba la luz y salía para afuera de la mina súper bien, porque me sabía la mina de memoria. Este es un trabajo súper sacrificado, de mucho esfuerzo pero es noble, dice sonriente.

Sobre la producción agrega que es rentable, pero variable. “Depende del material que estés lavando. Si lavas monte, que es el 50% hacia arriba del túnel, es poco rentable, pero el 50% de abajo si lo es. Hay días que son buenos y días que son para sacar los gastos. El material se vende en las joyerías quienes te pagan lo que corresponde. Es un aporte a la comuna porque son joyeros de acá”.

― Ninguna mujer de mi familia se dedicó a esto.  En la región, en este momento, soy la única. No hay mujeres que le esté poniendo con la pala y la picota toda el día. Toda mi vida he estado haciendo este trabajo, entonces alguien de afuera lo valora de manera distinta a alguien que lo ha hecho toda la vida, lo veo muy normal, relata orgullosa sobre su particular oficio, mientras el resto de los visitantes disfrutan de la feria gastronómica especialmente preparada para la ocasión. El sueño dorado sigue más vivo que nunca. 


La publicación de este reportaje es parte del proyecto ‘”Desarrollo económico en Los Ríos”, financiado con recursos del Fondo de Fomento de Medios de Comunicación Social del Gobierno de Chile y del Consejo Regional.

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