INDAP y Prodemu firman compromiso para fortalecer capacitación a través del Programa Mujeres Rurales

Un compromiso de trabajo para un nuevo impulso al programa de capacitación de mujeres campesinas que ejecutan INDAP, del ministerio de Agricultura, con la Fundación Prodemu, firmaron las autoridades de estas instituciones en un acto en que, además, se presentó el nuevo nombre de la iniciativa. Programa Mujeres Rurales INDAP – Prodemu

El Programa Mujeres Rurales INDAP – Prodemu, como se denomina desde ahora, ha permitido desde 1992 el mejoramiento productivo de más de 30 mil mujeres campesinas, desde Arica y Parinacota hasta Aysén. Los instructores a cargo asumen un acompañamiento integral que durante 3 años aborda planes formativos como empoderamiento personal, desarrollo organizacional y ciudadanía, manejo de rubros y gestión del emprendimiento.

El director nacional de INDAP, Carlos Recondo destacó que el trabajo conjunto entre ambos organismos “ha permitido capacitar, acompañar y ayudar a las mujeres del Chile rural y que cada día puedan integrarse a las actividades productivas y emprendimientos. Hemos acompañado en ese proceso de empoderamiento y lo queremos visibilizar cada vez más”.

Considerando datos como que el 44 % de los usuarios de INDAP son mujeres, y más del 60 % de los emprendimientos en turismo rural apoyados por INDAP los encabezan mujeres, la autoridad enfatizó que la apuesta es la de “formalizar sus actividades y mejorar sus ingresos” y “que estos emprendimientos se multipliquen”, tal como señala el Plan de Desarrollo Rural del Gobierno del Presidente Sebastián Piñera.

La directora ejecutiva nacional de la Fundación Prodemu, Paola Diez, destacó que “este es nuestro programa ‘regalón’, existe desde los inicios de la fundación y somos felices de tenerlo”.

En su intervención entregó algunas cifras que permiten visualizar la importancia del trabajo conjunto: las mujeres rurales participantes “tienen un promedio de edad de 49 años y emprenden ‘grandes’; el 20% de ellas son mayores de 60. En tanto, el 27% de ellas pertenece a algún pueblo originario, ubicadas geográficamente en lugares apartados. El 53% se reconoce como ‘dueña de casa’ lo que conlleva que muchas de ellas no han trabajado fuera de su casa antes”. Esto les ayuda, acotó, “al empoderamiento y a la autonomía personal y económica”.