Fuga de salmones: la encrucijada actual de la pesca artesanal en la región de Los Lagos

La Federación de pescadores artesanales de Hualaihué emitió un pronunciamiento sobre los perjuicios que provocan los sucesivos espaces de salmones desde los centros de cultivos.

Hoy en día, la legislación otorga un plazo de 30 días, prorrogables por una vez, a las empresas salmoneras para la recaptura de sus peces escapados desde las concesiones acuícolas. Sin embargo, el problema base es la localización de esas poblaciones evadidas, y esa es una responsabilidad de la propia empresa, más aún cuando existe el desarrollo tecnológico capaz de resolver estas contingencias ambientales, por lo tanto es un tema de voluntad empresarial.

La federación de Hualaihué, liderada por su presidente José Alvarado, presentará la respectiva demanda en el tribunal ambiental de Valdivia, para que se establezca claramente la responsabilidad más allá de los dos meses que hoy exige la ley, para la recaptura. También la organización gremial analiza la propuesta del diputado Gabriel Ascencio, quien propondrá un proyecto de ley mediante el cual se libera la captura de especies exóticas porque son plagas que no debieran estar en los espacios marinos costeros. Es decir, se trata de una propuesta que aborda directamente el escape de salmones.

Directiva de la Federación de Pescadores de Hualaaihué, presidida por José Alvarado (abajo, izq

Preocupación latente

Se sabe a ciencia cierta que los salmones escapados desde el centro de cultivo no han sido recapturados por la empresa. De acuerdo a los antecedentes cientificos que maneja la entidad sindical, todo indica que los peces están viviendo en profundidad, en un proceso de adecuación a su ecosistema natural. Una vez adaptados, ingresarán al habitat de las otras especies endémicas, desequilibrando la normal convivencia, ya que los salmones se alimentan de las especies que justamente son la base de la pesca artesanal en esta región.

Por su parte, la empresa Marine Harvest en vez de modificar su estrategia de producción hacia poblaciones más reducidas por espacios marinos concesionados, ha optado por incrementar la densidad de peces por metro cuadrado, evidenciando una total despreocupación por el medio ambiente y los ecosistemas naturales, a la vez que emite un claro mensaje de que la sustentabilidad solo es un concepto abordable en seminarios y mesas de negociación, sin llegar a concretar dichas declaraciones. “El gobierno debe limitar su capacidad de producción y evitar la creación de grandes centros que solo aumentarán los riesgos de accidentes por fenómenos naturales y por fallas técnicas en el fondeo y operacion de los centros”, expresa José Alvarado.

Señal de las autoridades

“Hasta ahora, ninguna autoridad se ha pronunciado. Y más bien tenemos distractores como es este barco con su carga de salmones muertos, que en realidad viene a tapar el verdadero problema que está generando la acuicultura en su relación con nuestra actividad productiva”. Así resume su opinión el presidente de la federacion de pescadores de Hualaihué respecto del accionar de las autoridades del área pesca en la región, porque hoy basta con recapturar el 10% de la población escapada, para continuar normalmente con la operaciones acuícolas en las mismas zonas geográficas. “Nosotros creemos que se debe invertir el porcentaje de recaptura, que debiera ser del 90% para poder continuar la actividad productiva”, señala José Alvarado. Agrega que “los pescadores han tenido la voluntad de colaborar con esta recaptura, sin embargo son fiscalizados por Carabineros y  servicios públicos, bajo una lógica de control más que de colaboración. “Cuando escapan 900 mil salmones, se trata de una situación muy grave. Aunque se valora el desarrollo económico para la región, se debe evidenciar un esfuerzo de las autoridades para superar este modo de hacer las cosas. Las empresas mantienen relaciones laborales o de comprar de servicios con la pesca artesanal, porque somos parte del ciclo productivo. En nuestras comunas estas empresas efectuan una actividad intensa, y se trata de planes para ganar grandes sumas de dinero. No hay caridad ni buena acciones mandatadas por una ética empresarial. Nuestros socios son usuarios del mar, trabajamos los recursos naturales y merecemos respeto”, concluye.

Encadenamiento poco virtuoso

Los pescadores y sus familias se preguntan diariamente si estas contingencias terminarán con las especies más pequeñas: sardinas, pejerreyes, robales; esta reflexión se hace más evidente cuando acontece en periodos de desove. Este cuadro de desastre potencial es el que orienta a los pescadores en el llamado a las empresas para que hagan todo lo humanamente posible. Hasta aquí el esfuerzo ha llegado a los acuerdos básicos para la recaptura, pero no hay otros aspectos involucrados en la mirada de largo plazo. Los hombres de mar hablan de una relación de buenos vecinos, y a eso apelan para encontrar voluntades de negociación. La sensación final es que son los pescadores quienes terminan debilitados con acuerdos que siempre benefician a las salmoneras.