Mesa por la descontaminación de Coyhaique analizó sistema de calefacción distrital

Instalación de red de distribución que cubra toda la ciudad requiere hasta cuatro años.

Este sábado, mientras la intendente Geoconda Navarrete se encontraba junto al presidente Sebastián Piñera inspeccionando las obras de pavimentación de la Ruta 7, a la altura de Cerro Castillo, los miembros de la mesa por la descontaminación se reunieron en la sede del Gobierno Regional de Aysén para analizar un exitoso proceso para producir y distribuir energía más limpia que la basada en leña húmeda, el principal causante de la polución ambiental.

“Una alternativa global a la ciudad de Coyhaique, un sistema de calefacción distrital cuya base es compartir entre todos los miembros de la comunidad un sistema único de calefacción que sea masivo”, sostuvo Daniela Rauld, secretaria ejecutiva de la instancia mesa.

Como una experiencia que ha dado resultados favorables en las ciudades donde se ha implementado, en esta ocasión los integrantes de la mesa por la descontaminación de la capital regional de Aysén tuvieron oportunidad de conocer el funcionamiento de la calefacción distrital como parte del segundo eje de la matriz energética.

La exposición estuvo a cargo Ian Nelson, representante de Energía Llaima, una empresa chilena respaldada por inversionistas de dilatada trayectoria, incluida la multinacional Innergex que ha asumido los nuevos desafíos en el desarrollo energético nacional.

En la ocasión Ian Nelson se refirió al sistema de calefacción distrital utilizado en la ciudad de Copenhague, el que consiste en distribuir el calor que produce la combustión de basura, así como en la biomasa.

En tal sentido, Nelson explicó que el sistema podría funcionar en Coyhaique, considerando la instalación de una red de cañerías que cubra toda la superficie de la ciudad, trabajo que podría tomar entre dos y cuatro años, teniendo como base la leña como insumo principal.

“Efectivamente, aquí la biomasa no desaparece, esto se sigue basando en biomasa; cuando se habla de acumulación es que se puede aprovechar tanto biomasa como sea”.

El experto comentó que los daneses hicieron el cambio cultural necesario para migrar a la calefacción distrital, experiencia que también existe en otros lugares, como Nepal y Latvia (Letonia), cuyo clima y geografía son similares a Coyhaique.

Desde el punto de vista del Ejecutivo, representado en la ocasión por el secretario regional ministerial de Energía Juan Luis Amenábar, la calefacción distrital es un buen sistema, no obstante se trata de “una solución a mediano y largo plazo, de efectos tremendamente positivos para la calidad de vida de la comunidad”.

Amenábar reiteró el compromiso del Gobierno de “hacer un cambio estructural (…) hay que evaluar los costos, se requiere una ingeniería de detalle, hacer cálculos (…) es algo muy eficiente, inversión de una sola vez que supone una inversión inicial alta, pero luego la operación va bajando; la idea es llegar con precios competitivos a la gente, que sea menor a lo que hoy se usa en calefacción. Es una gran alternativa”, concluyó el seremi de Energía.

Daniela Rauld recalcó que la descontaminación de la ciudad, que supone un proceso de participación ciudadana, “es responsabilidad es de todos (…) el uso de la leña no es el problema, sino el mal uso que se hace de ella al utilizarla húmeda; ese es el agente que tiene contaminada la cuidad; lo nocivo no es la leña, lo nocivo es utilizarla mojada”, enfatizó.

Por ello, destacó que el Estado está apoyando las mejores iniciativas de inversión, entre ellas, la calefacción distrital, “como aquellas que impliquen un mayor cambio para mejorar la salud de las personas. En esto necesitamos sumar a la ciudadanía porque el uso de la leña es individual, por tanto, somos todos los que podemos ayudar a descontaminar la ciudad”, finalizó.