Encargada nacional de Reconstrucción plantea replicar modelo de Talcahuano a lo largo del país

La ciudad de la Región de Biobío se encuentra dentro de las 10 urbes en el planeta que tiene herramientas necesarias para medir y aumentar su adaptación frente al impacto de múltiples catástrofes según ONU Hábitat.

La encargada nacional de reducción de riesgos de desastres y reconstrucción del Ministerio de Vivienda, Bernardita Paúl, se trasladó a Talcahuano para reunirse con las autoridades regionales como el Seremi Minvu, Emilio Armstrong Soto, el director del Serviu Juan Pablo González y el alcalde de la comuna, Herny Campos con motivo de  obtener experiencias para que más ciudades del borde costero de nuestro país adopten como política pública las medidas que tomó la ciudad para transformarse en una capital de resiliencia reconocido a nivel mundial por informes de la ONU.

Al respecto, la nueva comisión de reducción de riesgos de desastres del Minvu tiene como finalidad crear un mapeo en los puntos críticos del país para detectar posibles zonas más sensibles ante cualquier tipo de desastre como sean un tsunami, terremoto, incendio o aluvión y generar con ese conocimiento la respectiva medida de mitigación.

Por ello es que Paúl ha iniciado una gira en todo el país para el levantamiento de la información y reuniéndose con autoridades regionales para generar mesas de trabajo. “Ahora no basta sólo con reconstruir, sino que es necesario estar preparados para otro posible desastre que pueda ocurrir en cualquier momento. Por ello es que el Ministro Monckeberg nos encargó tomar como ejemplo el gran trabajo que se ha hecho en Talcahuano como aprendizaje que se tuvo tras el 27F para que podamos tener más Talcahuano en los bordes costeros de nuestro país y que estén preparados como lo está ahora esta comuna”, destacó.

Talcahuano a través del Programa de Perfiles de Ciudades Resilientes de la ONU junto a Balangoda (Sri Lanka), Barcelona (España), Beirut (Líbano), Dagupan (Filipinas), Dar es Salaam (Tanzania), Lokoja (Nigeria), Portmore (Jamaica) Teherán (Irán) y Wellington (Nueva Zelanda) propusieron un plan de resiliencia contabilizando la distribución geográfica, económica, tamaño de la población, perfiles de riesgo para medir el impacto de múltiples amenazas, entre ellas las relacionadas al cambio climático.

Por ello es que fueron nombradas como las ciudades más preparadas para enfrentar un determinado tipo de desastre, según su condición geográfica a nivel mundial. Por lo tanto, el desafío y la propuesta del Ministerio de Vivienda Y Urbanismo es lograr aprender el método usado por Talcahuano para poder transformarlo en una política pública.

Plazas Resilientes

Durante la visita se hizo un recorrido al área verde “Capitán Bombero Sandoval”, primer espacio público en Chile en incorporar señalética informativa, preventiva y educación en Reducción de Riesgos de Desastres (RDD) Las señales tratan sobre los Terremotos o Sismo, Tsunami, Kit de Emergencia entre otros.

“Es importante destacar que este espacio público se concretó con el trabajo de intervención que realizó el Ministerio de Vivienda y Urbanismo a través del Programa Quiero Mi Barrio en una comuna que sufrió los graves efectos del terremoto y posterior tsunami en 2010 y que a raíz de ese hecho se sacaron lecciones y aprendizajes, pero que no solo se quedaron en eso sino que habilitaron un área verde con señalética e información de cómo actuar ante riesgos de desastres. Además, y junto con ser la primera plaza de estas características, Talcahuano es la primera comuna en tener una oficina de gestión de riesgos en el país. Es un orgullo que esta iniciativa se replique y sea un ejemplo a seguir a nivel nacional”, afirmó el Seremi de Vivienda y Urbanismo en la Región de Biobío, Emilio Armstrong Soto.

Las plazas buscan crear espacios públicos amigables e inclusivos, utilizarlos como centros de aprendizaje y entrenamiento para reducir el riesgo de desastres en el territorio en el antes y en caso de verse afectado por una emergencia o desastre.

Son el lugar de reunión de la comunidad, donde se encuentre la ayuda y donde se puede acceder a recursos e información en caso de ser necesaria.

En la segunda etapa, se contempla poder contar con iluminación autónoma, estanques de agua subterráneos y generadores que conviertan a estos puntos en verdaderos centros de apoyo tanto para las personas que viven en el territorio como así también quienes se ven obligados a circular por el sector producto de ser parte de la ruta de evacuación en caso de tsunamis de la población costera.

Prensa Minvu Biobío / Leyla Anuch

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