Cristian Muñoz Carreño, seremi de Hacienda Bío Bío: “Nuestro sistema portuario está hoy en condiciones de ofrecer una industria que actúa siendo capaz de no generar daño al medio ambiente”

Hace unos días, siete puertos de la Región del Biobío fueron certificados en el Acuerdo de Producción Limpia. Las empresas lograron esta acreditación tras cumplir con éxito el 100% de las ocho metas y 64 acciones comprometidas en el primer acuerdo de producción limpia (APL) de la actividad portuaria de la Región del Biobío.

Cristian Muñoz Carreño, a cargo de la cartera de Hacienda en la zona, se refirió al tema, a los beneficios que trae consigo la certificación para la empresa portuaria, así como el impacto para el medio ambiente y las comunidades, y al paso a seguir para estas compañías.

En su opinión ¿cómo beneficia la certificación del APL al proceso exportador de la Región?

De manera bastante directa. Hoy los estándares, con los cuales se están moviendo muchas decisiones a nivel mundial, tienen que ver con la capacidad de los prestadores de servicios o productores de bienes de no generar efectos.

Actualmente, el ser neutral en la emisión de carbono o de gases pasa a ser una condición fundamental, ya que existe una aprensión respecto a aquello que se produce a cualquier costo siendo estos últimos tremendamente castigados.

La industria en la Región del Biobío que certifica sus procesos necesitaba certificar a su último eslabón, que, en este caso, son los puertos.

Por lo tanto, hoy como Región nos encontramos en condiciones de ofrecer, como sistema portuario, a nuestros clientes internacionales y nacionales, una industria que actúa siendo capaz de no generar daño a nuestro medio ambiente.

Cuando hablamos de medio ambiente, ¿debemos incluir también referirnos a nuestras comunidades aledañas?

Es verdad. Cuando nos referimos a medio ambiente no hablamos sólo de la naturaleza, sino que también tiene que ver en cómo afectamos a las personas.

En nuestros días, el mundo tiene concepciones muy particulares; hay que ver cómo se han desarrollado industrias a partir del comercio justo o aquel que es especialmente respetuoso de la naturaleza.

Entonces, acá incorporamos a las comunidades y en ese aspecto, también hay que ver cómo la industria portuaria también ha sido capaz de generar vínculos de amistad o de trabajo colaborativo con su entorno.

Yo entiendo que hay un especial cuidado de ser buenos vecinos, vecinos corporativos de las comunidades dentro de las cuales se insertan, y eso permite entender que estamos siguiendo el camino correcto.

 ¿Cuáles son los próximos desafíos que impone un acuerdo de este tipo?

Este es un proceso como cualquier otro de certificación, que tiene etapas, regularmente auditables, y que implican una mejora continua. Es decir, aquel que cree que alcanza un punto culmine donde no tiene nada más que hacer: está muerto.

Lo que sucederá es que en un tiempo más, estas mismas entidades van a ser auditadas y debemos esperar que lo estándares que ellos manifestaron se estén cumpliendo cabalmente, e inclusive, si aparecen brechas, deberán enfrentarlas.

Esto es el inicio de una etapa donde las buenas prácticas se van a repetir una y otra vez, para adquirir nuevas formas de trabajo.

Es importante recordar, que entre los principales impactos positivos del APL destaca la implementación de un programa de vigilancia ambiental de las condiciones en el sistema marino, con mediciones en 46 estaciones de monitoreo en las tres bahías de la región (Penco, Talcahuano y Coronel).  A lo que se suma el mejoramiento de la gestión de los residuos, elevando su valorización en un 60% –principalmente chatarra- y reduciendo al 30% para destino final.

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