Responsabilidad y Cambio Climático

Por Iván Flores García, presidente de la Cámara de Diputados de la República de Chile

La evidente crisis ambiental que ocurre en diferentes lugares del planeta y las dificultades climáticas por las cuales comienza a transitar peligrosamente Chile, nos debe poner en alerta y generar prioridades respecto de inversiones estratégicas en relación a ello, pero también nos desafía a utilizar toda la inteligencia regional y la capacidad administrativa para poder salir de las dificultades y lograr generar, desde la adversidad, oportunidades productivas nuevas o correcciones ecológicas estratégicas.

El Cambio Climático nos pone una serie de condiciones en el escenario tradicional de la producción o de la conservación de nuestro maravilloso y frágil entorno natural. Seguro que habrá cambios dolorosos que en algunos años más ya estarán a la vista, y seremos testigos de algunas catástrofes naturales que en su mayoría son provocadas por la irresponsabilidad, desconocimiento y negligencia humana, tanto individual como colectiva. 

Es claro que el calentamiento global y el cambio climático se ha acelerado por malas “acciones humanas”, pero también por “omisiones humanas”. Ambas colaborativas en el resultado.  

Es entonces cuando tenemos que aprovechar, en el buen sentido, las bondades que nos ha regalado Dios en una tierra bendecida por la lluvia, el verde y la cultura de los distintos orígenes que han venido poblando y creando las particularidades sociales en Los Ríos. El alma Mapuche, el alma española, el alma alemana y las provenientes de otras latitudes, colocan un arcoíris multicolor a disposición del uso sustentable y racional de los recursos de nuestro, hasta hoy, privilegiado y abundante territorio.

Las próximas crisis climáticas de las que eventualmente seremos testigos, nos deben alertar a unirnos, a priorizar decisiones y proyectos en aquellas materias, y también en obras estratégicas, que permitan mitigar los efectos del cambio climático…y para ello no hay que perder tiempo.

Es el momento preciso en el que debemos preocuparnos de lo sustantivo y no de lo accesorio, es el instante de sumar las voluntades y los esfuerzos y no generar tensiones mezquinas o intereses particulares… Debemos trabajar por el bien común de todo nuestro planeta.

Mientras mantengamos la biodiversidad equilibrada, el suelo fértil, sano y el agua a disposición, seremos nosotros los llamados a producir los alimentos que requiera nuestro país y que otras regiones no podrán hacerlo, y por la misma razón, será nuestro paisaje, si lo cuidamos el que podrá seguir encantando a los que somos de aquí y a quienes vienen en busca de un bastión de naturaleza bendecida.

Revertir los efectos del cambio climático es tarea de cada uno de nosotros.

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