Regresaron de la Antártica los investigadores que estudian el agujero de ozono en invierno

Septiembre es el mes más crítico para la investigación de este tema. La Armada de Chile, en coordinación con el Instituto Antártico Chileno, prestaron servicios logísticos a los investigadores.

Luego de permanecer más de un mes en la Antártica, regresaron los primeros investigadores polares de la LVI Expedición Científica Antártica (ECA 56), que cada año efectúa el Instituto Antártico Chileno (INACH). Se trata de Edgardo Sepúlveda y Braulio Valdebenito, ambos de la Universidad de Santiago de Chile (USACH), quienes trabajaron en la base “Profesor Julio Escudero” del INACH, en la isla Rey Jorge.

Ellos pertenecen al proyecto “Reflectividad de la Antártica”, dirigido por el Dr. Raúl Cordero (USACH), y que está relacionado principalmente con la obtención de datos de perfil atmosférico. Los científicos efectuaron la mantención de la plataforma de medición TARP-02 (anexa a la base Escudero) y lanzaron alrededor de 16 ozonosondas, contribuyendo además al proyecto SouthTRAC Halo para estudiar la estratósfera.

Edgardo Sepúlveda comenta que uno de los focos de estos últimos años ha sido el estudio del efecto radiativo (la interacción de las nubes con la radiación), ya que este es uno de los grandes problemas de los pronósticos climáticos. “Cuando el IPCC hace los informes de cambio climático en el mundo, en los trópicos o bajas latitudes existe mucha incertidumbre, pero donde se desordena todo es en los polos, especialmente en la Antártica por la nubosidad”.

Sepúlveda añade que la nubosidad es un fenómeno que no está muy estudiado, por ello  uno de los objetivos del proyecto era estudiar el fenómeno de la nubosidad en el Continente Blanco.

“Durante nuestra estadía en isla rey Jorge, trabajamos también en el estudio del agujero de ozono y los perfiles atmosféricos. Agregamos otro instrumento a los globos que normalmente lanzamos: son ozonosondas (enviadas a más de 30 km de altura), que llevan un sensor para medir la concentración de este gas. La capa de ozono se encuentra mucho más alta que las nubes y normalmente estudiamos la tropósfera (capa más baja de la atmósfera). Ahora estamos estudiando la estratósfera, donde se encuentra el ozono y, por ende, en la Antártica se produce el agujero de la capa”, agrega Sepúlveda.

Los investigadores lanzaron durante su estadía alrededor de 16 globos de medición atmosférica. Además, los científicos en varias oportunidades lanzaron globos en coordinación con el avión del proyecto alemán SouthTRAC Halo.

Sepúlveda y Valdebenito pudieron estar presentes en la base Escudero en invierno gracias a que una dotación de la Armada de Chile se encuentra haciendo uso de estas instalaciones y que estuvieron siempre dispuestos a proporcionar apoyo logístico a los científicos.

“Sabíamos que el avión de HALO iba a estar haciendo sobrevuelos en la Antártica y las islas Shetland del Sur específicamente, así que nos coordinamos con uno de los meteorólogos que estaban a bordo. Lanzábamos los globos y el avión pasaba por encima de estos. Esperamos poder cruzar las informaciones y las mediciones a distintas altitudes. Lo bueno de haber estado en invierno en la Antártica, es que pudimos ver el agujero de ozono, ya que este se abre y se cierra, siendo septiembre el mes más crítico. Así que fue muy bueno poder estar en invierno y medir las bajas concentraciones de ozono”, apunta Sepúlveda.

Por su parte, el Gobernador Marítimo de Bahía Fildes, Capitán Javier Chávez Correa, apuntó que mediante coordinación con el INACH, la Armada de Chile prestó todos los servicios logísticos a los investigadores para realizar sus labores científicas. “La Armada de Chile tiene todo el afán y toda la disposición para seguir cooperando en el desarrollo de futuros estudios y así apoyar a la actividad científica nacional”.

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