Salud mental en la emergencia

Por Ximena Fernández Vicente, directora de Carrera de Psicología de la Universidad Andrés Bello sede Concepción

“Los jóvenes y la salud mental en un mundo en transformación” lema con el cual la Organización Mundial de la Salud, conmemoró el recién pasado10 de octubre, el día internacional de la salud mental y que hoy me hace reflexionar respecto a las movilizaciones en nuestro país y en distintos lugares de América Latina y el mundo.

Los últimos días hemos estado siguiendo paso a paso las movilizaciones, marchas y actos de violencia en protesta de una serie de injusticias y deudas históricas en temas equidad de acceso a salud, educación, pensiones dignas, medio ambiente, salarios, entre otras.

Sabemos que la exposición prolongada a una situación estresante y sobre la cual no tenemos control, puede tener un impacto directo en el bienestar de las personas. Al encontrarnos en una suerte de círculo vicioso, donde el malestar pudiera llegar a generar más malestar, es esperable sentir nerviosismo, tristeza y/o llanto, frustración, sentimientos de impotencia, pesadillas y/o insomnio, enojo y/o irritabilidad, disminución de la capacidad de trabajo, recuerdos muy vívidos si se presenció algún evento en específico y sentirse abrumado.

Las recomendaciones del Ministerio de Salud y OMS para el propio autocuidado y el de la familia, indican que, lo primero es entender que dichas reacciones son esperadas en un contexto como el que estamos viviendo en el cual es inevitable recordar los saqueos del 27F y los tiempos de dictadura, para los que la vivieron.

El fenómeno de los saqueos ocurridos durante la emergencia del 2010 fue ampliamente estudiado y se llegó a algunas conclusiones como que ” a través de los relatos de las personas se van configurando escenarios de caos, donde el miedo al saqueo se instala en el imaginario colectivo, generando más confusión, angustia y sentimiento de indefensión”. Frente a ello algunas comunidades han defendido sus barrios y otras, paralizados por el miedo y la percepción de vulnerabilidad, se han transformado en espectadores silenciosos de los saqueos.

Algunas de las recomendaciones para el autocuidado son: Buscar compañía y compartir sus sentimientos y pensamientos con otras personas, participar de la organización en su comunidad, escuchar y ayudar a adultos mayores y grupos más vulnerables, aportando información, ayudando a resolver dificultades que estén a su alcance, tener información de farmacias de turno y procedimiento para solicitar salvoconducto de ser necesario trasladar a algún familiar o vecino a un centro asistencial.

Escuchar y ayudar a otras personas en su misma situación, especialmente a grupos más vulnerables e informarse de la situación de fuentes oficiales y evitar noticias reiterativas y sensacionalistas es clave.

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