Expertos UNAB revisan los magros resultados de la COP25

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2019 finalizó con una serie de trabas, críticas a la gestión chilena y problemas sin resolver.

Luego de terminada la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático organizada por Chile, los resultados que entregó la COP25 comenzaron a pasar el escrutinio público con diversas opiniones de distintos expertos.

Son conocidas las dificultades que se tuvieron para llegar a acuerdos, logrando así, que esta COP fuera la más larga en toda su historia, alargándose dos días más de lo acordado (debía terminar el 13 de diciembre y finalmente terminó el 15).

Entre los principales acuerdos logrados fueron que 533 Empresas B se comprometieron públicamente a acelerar la reducción de sus emisiones de carbono al 2030 y no al 2050 como se estableció en el Acuerdo de París en 2015. Pasando a ser carbonos neutros y así buscar evitar que la temperatura del planeta aumente más de 1,5°C, según el límite que la comunidad científica acordó para evitar peores impactos ambientales y sociales.

A pesar de eso, la decepción por la falta de proposición y temas fundamentales fue más notorio. Respecto a la regularización del mercado de carbono, los países más desarrollados se rehusaron a hablar del tema y por segundo año consecutivo, la discusión cerró sin acuerdo.

Ante los planes de reducción de emisiones, un tema muy importante para varios países y que el año pasado había impuesto a partir de 2031, China bloqueó cualquier intento de negociación, lo que hizo postergar la discusión para el próximo año. El mismo país se negó a generar algún diálogo respecto a la transparencia en el reportero de sus inventarios de emisiones, sus progresos y compromisos.

El director de la carrera de Ingeniería Civil en Minas de la UNAB, Alejandro San Martín Bravo, comenta que, “las resoluciones logradas son realmente decepcionantes y muestran que la clase política internacional no ha comprendido el sentido de urgencia con el que se debería estar abordando la crisis climática”.

A su vez, el director de la carrera de Ingeniería Civil en Metalurgia, Mario Sánchez asume que las falencias y decisiones decepciones son porque, “los países más grandes no se embarcaron en este asunto. China y la India en particular, que son más mil 200 millones de habitantes cada uno, he estado en ambos y los niveles de impacto ambiental son muy grandes”.

Respecto a la decisión de algunos países y empresas para ser carbonos neutrales, Alejandro San Martín argumenta que, si bien es una señal de buena voluntad, el hecho es que ese compromiso llega muy tarde y muy pocos lo firman, “para cumplir con el objetivo de mantener el calentamiento global en no más de 2°C (ya ni siquiera se ve como posible los 1,5°C) necesitaríamos que todo el mundo fuera Carbono Neutral en no más de 15 años”

La realidad, menciona el director de la carrera de Ingeniería Civil en Minas especializado en temas medioambientales y cambio climático, es que los grandes emisores (China, Estados Unidos e India, con cerca de la mitad de las emisiones mundiales) no se han comprometido a la carbono neutralidad, por lo que no se ve como probable que este compromiso sea realmente efectivo en la lucha contra el cambio climático.

A su vez, Mario Sánchez explica que, “creo que es importante que algunos países lo decidan, porque es importante respecto al impacto de CO2 en el medio ambiente, que está completamente desbalanceado, ya sabemos que es el responsable de este efecto invernadero y que la temperatura vaya a subir en 2°C en los años que viene, pero mientras no se embarquen los países más grandes es complicado”.

Otro punto lamentable fue el punto nulo al que llegó la discusión por la regulación de los mercados de carbono postergando el tema para la próxima COP, San Martín se preocupa por esta situación y comenta que, “muestra que cuando se intenta tocar los intereses de las grandes corporaciones mundiales (porque el mercado de carbono está dirigido principalmente a proyectos privados) es muy difícil avanzar”.

El académico añade que, “la experiencia con los bonos de carbono del protocolo de Kioto mostró que hay muchas formas de engañar a un sistema como este y que hay muchos privados dispuestos a hacerlo, de ahí las desconfianzas mutuas entre los intereses privados y los países que impulsan este tipo de mecanismos”.

Comentó además que la negación de Brasil para tratar el uso del océano y la tierra se debe a que, “lo que se denomina justicia climática, es que los que más han contribuido al problema sean los que más paguen y que los países no desarrollados no vean afectadas sus posibilidades de desarrollarse. Así, si queremos conservar las amazonas o las selvas de Sumatra, los países que más han emitido deberán financiar proyectos que permitan a los países donde están esos ecosistemas desarrollar sus economías y a la vez proteger su medioambiente”.

Para Sánchez, en tanto, “la contaminación de los mares que ha surgido fuerte ahora último es porque asumimos que los océanos eran tan grandes que eran capaces de absorber cualquier cosa y hoy sabemos que es tan limitado, tenemos fotos y visibilización de que resulta súper peligro seguir con eso”.

Las posturas en esta COP están claras y muchos avances no se lograron, “Desde el acuerdo de París en 2015 que se ven claramente dos grupos de países, por un lado, un grupo liderado principalmente por países de Europa, que busca compromisos más ambiciosos y otro, liderado por Estados Unidos, China, India y Rusia, que busca demorar la toma de decisiones y relativizar la urgencia de la crisis climática”, finalizó San Martín.