COVID-19: una mirada desde la matronería

Por Cinthya Vergara, matrona, académica del Instituto de Salud Sexual y Reproductiva de la facultad de Medicina UACh

Es necesario como matronas y matrones conocer los alcances de  trasmisión del COVID-19 en las mujeres que cursan embarazo y lactancia, para así entregar esta información a la comunidad.

He realizado una revisión acerca del tema, la que concluye que la embarazada tiene un riesgo similar a los demás grupos humanos, se descarta la transmisión vertical y por lactancia materna del virus.

Lo anterior se demostró en China con muestras de líquido amniótico, sangre de cordón umbilical, hisopos de garganta neonatales y muestras de leche materna de madres infectadas con COVID-19 que salieron negativas, incluso las muestras de placentas de madres infectadas igualmente salieron negativas descartándose la trasmisión  durante el embarazo y lactancia.

En el 2008, hubo un estudio con otras cepas de coronavirus que sugieren que existe riesgo de aborto y complicaciones que podrían hipotetizar un posible riesgo para cepas de SARS, lo  que se contrasta con otro estudio actual en el que no se sugiere mayor riesgo de aborto y considera improbable que el COVID- 19 cause efectos congénitos en el desarrollo fetal.

Con todo así, aun no existen datos y estudios en America Latina, lo que constituye una oportunidad, siendo mayoritariamente los estudios de China, relacionados al episodio de SARS en el 2003-2008, y que evidencian escasos estudios relacionados a la embarazada y la actual COVID-19.

Sin embargo, es importante un analisis crítico ya que estos estudios que se han realizado en embarazadas carecen de un número significativo de pacientes reclutadas y no dan cuenta epidemiologicamente de efectivamente el total  de contagiadas a nivel mundial.

En este contexto, la matroneria debe organizar esfuerzos para recoger datos importantes acerca de las embarazadas con COVID-19 relacionados con las trasmisibilidad y con el perfil sociodemografico, para pesquisar determinantes sociales que pudiesen estar implicitos en la mayor probabilidad de contagio de las mujeres y con ello focalizar las decisiones en salud o politicas públicas.

Otra arista interesante es la relación del tema con la perspectiva de género.  Si bien es cierto, los estudios relacionan una mayor mortalidad al sexo masculino, no existen datos concluyentes de la relación de los roles de género y la exposición del personal sanitario, destacando que en su mayoria son mujeres y se encuentran expuestas al virus. Así como tampoco estudios que profundicen en la salud mental de las cuidadoras que habitualmente son mujeres, sin duda un desafio interesante para nuestra profesión.

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