Colegio de Nutricionistas demanda regular precios de alimentos frente a aumento del valor de la canasta básica

Durante esta semana se han anunciado medidas para aplanar la curva de contagio del COVID 19, desde marzo se han instalado cuarentenas y cordones sanitarios en distintas zonas del país, lo que sin duda tiene consecuencia en la economía macro y micro.

La tasa de desempleo en el primer trimestre fue de 8,9% comparado al 7% del último semestre del año pasado,según el INE, lo que no parece afectar la conciencia de las grandes cadenas de supermercados, que semana a semana según datos de ODEPA, aumentan los precios de la canasta básica. Entre la primera y última semana de abril, esta canasta subió en 3,5% su valor.

Sin embargo, aun cuando todo lo anterior está puesto sobre la mesa, el gobierno no ha mencionado estos datos, ni ha planteado estrategias para regular los precios de los alimentos de la canasta básica. A fines del 2019, nuevamente se informó que somos los campeones en obesidad, ante lo que el gobierno mencionó algunas propuestas, como subvención para alimentación sana.

No obstante, con esta alza sostenida de precios, la baja en la ocupación y la ausencia de regulación del mercado, lo más probable es que la calidad alimentaria disminuya, distribuyendo el ingreso del hogar en alimentos de menor costo y con menor calidad nutricional, lo que resultará en un aumento de la obesidad y las consecuencias que ya conocemos.

Debemos pensar en grupos biológicamente vulnerables, por ejemplo, niños pequeños, embarazadas, nodrizas, en donde la mala calidad alimentaria tiene consecuencias a corto y largo plazo, afectando el desarrollo, crecimiento y sistema inmune, entre otras.

De acuerdo con cifras del INE, una familia promedio requiere $209.000 para alimentarse, frente a este escenario deberíamos preguntarnos qué pasa con los grupos de menores ingresos, donde este ítem ocupa hasta el 30% de los ingresos totales o con el grupo no menor de adultos mayores que recibe una pensión de $80.000.

Es importante que entendamos que grupos familiares y chilenos van a pasar hambres, sin ferias cercanas y con los altos precios en supermercados. Han aparecido las ollas comunes en distintos sectores del país, pero desde el gobierno no hemos escuchado cómo piensan mejorar la disponibilidad y acceso a alimentos en aquellos sectores que no hay supermercados y que el negocio de la esquina cobre el triple por una bolsa de té.

Exigimos que nos escuchen y se nos permita trabajar en conjunto. Velar por el bienestar de la población es un deber de todos, pero debemos escuchar a quienes saben de alimentación y nutrición.

Directiva Nacional Colegio de Nutricionistas Universitarios de Chile A.G.

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