Violencia hacia los pueblos originarios en La Araucanía “revive tristes prácticas de despojo y discriminación a lo largo de más de 500 años de historia”

Así lo señala el alcalde de Saavedra, comuna de La Araucanía, Juan de Dios Paillafil Calfulen, amparado en la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial de la ONU, instrumento legal que se construye desde la Declaración de 1963 sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación Racial*.

He visto con preocupación y tristeza los hechos recientemente acontecidos en las comunas de Traiguén, Ercilla, Curacautín y Victoria, donde grupos de personas convocados por un profundo sentimiento de odio y racismo actuaron de manera violenta, desvergonzada y desmedida hacia nuestros hermanos y hermanas mapuche, provocando una oleada de acciones de resentimiento, lo cual ha venido a afectar la valiosa relación de respeto y sana convivencia entre hermanos chilenos y mapuche.

Frente a ello, quiero condenar enfáticamente todo acto de discriminación y violencia hacia los pueblos originarios, amparado en la convención internacional de la ONU, sobre la Eliminación de todas las formas de discriminación racial.

Lo anterior, no solo perjudica la paz en La Araucanía, sino que revive históricas y tristes prácticas de despojo y discriminación que ha sufrido nuestro pueblo Nación Mapuche, a lo largo de más de 500 años de historia.

Asimismo, repudio profundamente los hechos de violencia que culminaron con la destrucción de municipalidades en estas comunas hermanas, pues no solo tensiona el conflicto con nuestro pueblo; sino que además afecta directamente a la población más vulnerable.

Ellos son mayormente quienes demandan respuestas efectivas frente a los requerimientos y necesidades en la realización de sus trámites, acentuados aún más en el contexto de pandemia.

Ante esta situación, hago un llamado al Estado de Chile para que asuma su responsabilidad política e histórica en este conflicto y que esté a la altura de los tratados internacionales, como el convenio de la OIT 169 y la carta de las Naciones Unidas del 2007, sobre obligaciones del Estado para con los Pueblos Indígenas.

Del mismo modo, invito a cada una de las partes a reestablecer el dialogo sensato y sin violencia, para juntos llegar a un gran acuerdo nacional y elevar a rango constitucional la existencia de las culturas en nuestro territorio, concretando el ansiado sueño de un Estado plurinacional.

Insto a nuestros hermanos y hermanas mirar con estrategia el futuro, empoderándonos para tener un lugar respetable en la Asamblea Constituyente y suficiente representación paritaria. La representación política y la participación son fundamentales en el camino hacia las relaciones interculturales.

Quiero decir, finalmente, que el orgullo de enarbolar y alzar nuestra bandera mapuche Wenufoye en el estallido social del 18 de octubre en las manifestaciones ciudadanas para una nueva constitución, no debe quedar solo como un acto de reconocimiento simbólico, por lo que debemos avanzar en conjunto hacia un Estado plurinacional e intercultural, que logre un verdadero reconocimiento social, político, cultural y defienda nuestros derechos colectivos.

  1. N. del E.: En 1963 la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó oficialmente la Declaración sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial. Esta se refiere a que cualquier doctrina de diferenciación o superioridad racial es peligrosa, dado que no tiene justificación ni en teoría ni en practica, siendo científicamente falsa, socialmente injusta y moralmente condenable.
  2. N. del E.: Entrevista con Gastón Soublette. 2015. El valor de la cultura mapuche. YouTube