Continúa conflicto racista en el sur de Chile: violento desalojo en municipio de Tirúa

El alcalde de Saavedra, Juan Paillafil Calfulen, señaló que durante el jueves 6 de agosto se enteraron del desalojo forzado de la Municipalidad de Tirúa por parte de efectivos policiales, quienes retiraron por la fuerza a personas de la comuna que se manifestaban de forma pacífica en las dependencias municipales.

El procedimiento culminó con detenidos y una aclaración del alcalde de la comuna de la Región de La Araucanía, Adolfo Millabur, quien señaló “no haber autorizado ni tener parte en esta orden”. En este contexto, el alcalde de Saavedra señaló compartir la opinión de la autoridad local detallando que “la misión de una autoridad comunal no es propiciar un clima confrontacional, sino de paz, instando vías de diálogo”.

“Comparto la idea de que no se puede saltar la facultad legal de los alcaldes, que son quienes más conocen su gente y realidad, entendiendo también el territorio y fundamentos de quienes se manifiestan, siendo el primer nexo de la ciudadanía con la institucionalidad del Estado”, precisó.

Para el caso de la comuna de Saavedra, sostiene, tras la marcha pacífica de comunidades mapuche el pasado miércoles “se demuestra la forma en que se pueden hacer las cosas; sin disturbios, sin agresiones, sin manifestaciones violentas, ya que hay un pueblo que lucha por validarse social, política y culturalmente”, mediante su reconocimiento como Estado plurinacional e intercultural.

En relación con la presencia policial, “apostada en el portal de la Municipalidad”, el alcalde señala que no fue solicitada por él, sino una medida adoptada por Carabineros para resguardar las dependencias municipales, “luego de los incidentes que se habían producido en otras comunas”.

Planteándose como objetivo llegar a un gran “acuerdo nacional”, Saavedra plantea que “pudimos demostrar que como comuna podemos establecer un diálogo sensato y sin violencia”. La autoridad comunal remarca la importancia de “poner punto final a las prácticas de abandono, desconsideración, despojo y discriminación” que ha sufrido el pueblo mapuche “a lo largo de más de 500 años”.

Saavedra destaca la relevancia de “acercar posiciones sin violencia”, “ajustándose a las leyes vigentes”, invitando a las autoridades a “respetar la institucionalidad de cada comuna y a sus autoridades locales”, quienes, sostiene, “saben cuándo y cómo dialogar, bajo que términos y con qué personas”, siendo interlocutores elegidos democráticamente, “con facultades que incluyen la administración de la comuna, pero también la resolución de conflictos al interior de ella, con absoluta independencia”.