Agricultores de provincia de Arauco cuadriplican sus ingresos al comercializar semillas de papa certificadas

Alza ha sido posible tras tres temporadas de participación en el proyecto “Incremento de la productividad del cultivo de la papa” que ejecuta INIA Quilamapu con apoyo del Gobierno Regional del Biobío y el Programa de Gestión Territorial de Zonas Rezagadas.

Como un hito para un grupo de productores de semillas certificadas de papa, fue calificada la primera venta en conjunto a la Municipalidad de Cañete, de más de 14 toneladas de semilla certificada de papa de la variedad Patagonia-INIA. En total cinco productores pertenecientes al Prodesal Los Álamos y al PDTI de Cañete, lograron, por primera vez, adjudicarse licitación pública del municipio, por un valor de más de 14 millones de pesos.

Esta comercialización fue posible gracias a que cuentan con semillas de papa de muy buena calidad (con certificación SAG) obtenida en el marco del proyecto “Incremento de la productividad del cultivo de la papa” que en dos temporadas ha capacitado a 110 productores y 20 semilleros de las siete comunas de la provincia de Arauco.

En estos años de capacitación, los agricultores han adquirido conocimientos en aspectos productivos, fitosanitarios y legales, los que les han posibilitado generar un producto de primera calidad, muy demandado por otros productores paperos para establecer siembras de buena factura.

Mario Saavedra, ingeniero agrónomo y encargado de la oficina técnica de INIA en la provincia de Arauco, explicó que la zona tiene la capacidad de producir semilla certificada de papa, al estar libre de enfermedades cuarentenarias, lo que es un potencial que antes no se había explotado.

El proyecto se encuentra en su tercera temporada, periodo en el que los agricultores de las siete comunas de la provincia (Arauco, Lebu, Curanilahue, Cañete, Los Álamos, Contulmo y Tirúa), ya han visto resultados positivos. “Hoy existen 12 hectáreas de semilleros en la provincia, según estadísticas del SAG, mientras que antes del proyecto la producción de semilla certificada alcanzaba sólo a 0,5 hectárea, lo que evidencia un posicionamiento de los productores de la zona”.

Producción de semilla certificada

Fernando Inzunza, agricultor de Los Álamos, valoró el trabajo realizado con INIA y recalcó que es mucho mejor dedicarse a sembrar semilla certificada que semilla corriente, ya que los retornos son mucho mayores (20 mil pesos contra 4 mil pesos). Recalcó que en una sola hectárea obtiene lo mismo que en 5 o 6 hectáreas de semilla corriente.

En tanto, el director regional de INIA Quilamapu,  Rodrigo Avilés, indicó que los semilleristas ya están comercializando sus productos con valor agregado a los productores de la misma provincia, e incluso de otras provincias y regiones.

Añadió que “el proyecto busca generar las condiciones en cuanto a disponibilidad y calidad de semilla, establecer jornadas técnicas de capacitación de los productores, y posicionar a la provincia de Arauco como un oferente importante de semilla de papa certificada”.

Respecto de la comercialización, Enrique González, técnico del Prodesal Los Álamos, indicó que “la comercialización siempre ha sido uno de los cuellos de botella que tienen los pequeños agricultores y en esta oportunidad se ha podido hacer. El trabajo que ha realizado el INIA acá en la provincia ha sido importante para contar con un volumen de semillas”.

En el mismo sentido, Gabriel Durán, del programa Prodesal Contulmo, rescató el trabajo realizado por INIA con los agricultores de la zona y mencionó que “en un comienzo solo se pensaba mejorar la calidad de semilla de los agricultores, pero con el material que se producirá este año, pretendemos volver a certificar y reproducir la variedad para abastecer a pequeños agricultores de otros sectores”.

Finalmente, el profesional de INIA Quilamapu, Mario Saavedra, destacó que el desarrollo del proyecto ha significado un gran trabajo en terreno, donde han tenido una gran participación los funcionarios de INIA Claudio Leal y Alfonso Valenzuela, quienes han liderado el trabajo técnico en las siete comunas de la provincia.

Marcelo Aravena Villarroel / Umpel