¡La UdeC sigue en primera!

Como Colectiva Forera, valoramos enormemente la iniciativa y motivación de nuestras jugadoras y su amor por la camiseta, sin embargo, como colectivo de hinchas nos parece vergonzoso el poco compromiso que tiene con ellas la dirigencia del Club Deportivo Universidad de Concepción y la rectoría de una universidad que se define como pluralista y  que trabaja por la igualdad entre hombres y mujeres.

Por redes sociales vimos una campaña que impulsaron nuestras jugadoras, donde realizan un llamado a posibles auspiciadores. Se hace alusión a que, “además de ser futbolistas, somos trabajadoras, estudiantes, mamás y en algunos casos, todo eso”.

Sabemos que son eso y mucho más, son reflejo de una sociedad y un sistema altamente discriminatorio, en el que todas las barreras son para nosotras, mientras el deporte masculino se lleva todos los créditos y la inversión de la universidad. Pese a todo pronóstico, son un equipo que se mantiene activo y motivado, en un país en que el fútbol femenino les sigue siendo tratado como un pasatiempo y, peor aún, en la Universidad de Concepción, a quienes parece no importarle a sus dirigentes.

Que este llamado haya surgido de las mismas jugadoras, es reconfortante por la entrega que evidencia. No obstante, es preocupante que la búsqueda abierta de sponsors no saliera de la dirigencia del club. Aunque bueno, tampoco podríamos esperar una reacción proactiva por parte de quienes perdieron hasta el acceso a su Fanpage. Irónico o no, esa falta de seriedad parece ser un fiel reflejo del poco manejo e interés que poseen.

Si queremos realmente incorporar la perspectiva de género como un eje transversal tal como pregona la casa de estudios, debemos dejar de lado esta absurda discriminación a la que se ven sometidas las jugadoras del fútbol femenino. Es insostenible que deban estar “mendigando” auspicio para algo tan básico como cubrir la locomoción o su alimentación cuando están representando el nombre del club deportivo y la universidad. Esperamos contar con una dirigencia que se abra a los nuevos tiempos y comprenda que el desarrollo de este deporte es un acto de justicia, además de una inversión tanto social como económica y no un mero gasto como actualmente son consideradas.

Como hinchas nos vemos enfrentadas una vez más a la incertidumbre, la impotencia y la desilusión (si es que aún se nos permite estar ilusionadas). Nuestra pregunta entonces es ¿hasta cuándo señores?

Colectiva Foreras