Inundaciones en la costa del Biobío. Por Octavio Rojas, académico de la Universidad de Concepción.

Dr. Octavio Rojas, académico de la Universidad de Concepción, de la Facultad de Ciencias Ambientales – Centro EULA Chile.

Los ríos de las regiones del Ñuble y Biobío se estructuran en dos grandes sistemas de cuencas, los que nacen en la cordillera andina y en la cordillera de la costa. Los ríos costeros poseen un recorrido más corto entre su nacimiento y la desembocadura, por tanto, concentran en un menor tiempo el agua caída e inundan sus áreas de planicies que se encuentran próximas a su cauce. Pero, con el transcurso de los días y ante la continuidad de la lluvia, comienza el aumento de caudal en ríos mayores.

Lo anterior, tiene una relación directa con la afectación a viviendas que hemos observado en los últimos días, que se han concentrado en la costa de la provincia de Concepción y Arauco.

Históricamente el crecimiento y el desarrollo de las zonas urbanas se ha producido sobre las extensas planicies, humedales y llanuras de inundación. Dichas áreas se encuentran altamente expuestas a inundaciones.

Pero los eventos de inundaciones, en especial para las ciudades y asentamientos de la costa, no son nuevos. En Carampangue (Arauco) las inundaciones son recurrentes, y los habitantes han desarrollado mecanismos de adaptación frente a episodios más frecuentes y menos intensos, como por ejemplo la construcción de sistemas de pasarelas o elevar el nivel de sus viviendas.

El panorama es similar para Concepción. Sólo en el período 1960-2010, se registraron 21 eventos de inundaciones, donde las situaciones más críticas y catastróficas, correspondieron a los desbordes de los años 1974 y 2006.

Posterior a la gran inundación del 2006, se iniciaron una serie de obras por parte del Estado en el sector urbano del cauce del río Andalién y en el estero Nonguén, cuyo objetivo fue disminuir el impacto potencial de este tipo de amenazas en las viviendas y habitantes aledaños.

Pero la construcción de canales y diques se realiza para un determinado nivel de precipitación y caudal, y ante eventos extremos existirá una probabilidad de falla, y nunca debemos olvidar que residimos en espacios inundables.

El evento que estamos viviendo es especialmente crítico, cuando la precipitación se concentra en pocas horas nos deja efectos negativos a nivel urbano con calles y barrios anegados, y en pocos días podemos observar el inicio del desborde de los diferentes esteros y ríos.

Actualmente la proyección para Concepción indica que superaremos los 150 mm de lluvia en tres días consecutivos, umbral que consideramos clave, pues según nuestros registros las inundaciones históricas más catastróficas de los años 1974, 2002 y 2006, ocurrieron con 191 mm, 151 mm y 184 mm de lluvia acumulada en tres días consecutivos, respectivamente.

Una visión de futuro debe integrar el concepto de gestión de inundaciones, que implica considerar líneas de acción conjunta entre el diseño y la construcción de infraestructura hidráulica como canales y diques, en conjunto con una correcta planificación urbana y de los espacios rurales, sumado a una incorporación y recuperación de los ecosistemas que pueden atenuar el efecto de las inundaciones. Sin embargo, ante eventos extremos las zonas de inundación natural serán ocupadas por lagos, ríos o esteros.

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