La potencial seducción de la pesca recreativa del sur de Chile

La geografía y particular flora y fauna invitan a practicar este incipiente deporte en prístinos lugares turísticos. 

Un paraje verde, lluvioso, con aguas cristalinas, cielos mágicos y abundancia de peces es lo que Chile tiene para ofrecer a profesionales y aficionados de la pesca recreativa. Una belleza áspera y recóndita que envuelve a esta delgada franja de tierra del hemisferio sur.

No se necesitan filtros para retratar este paisaje que cada año ubican a la XI y XIV región de nuestro país como destinos preferidos para nacionales y extranjeros que disfrutan de ésta actividad. La temporada comienza en noviembre y dura alrededor de seis meses, ya que en invierno no se dan las condiciones para poder practicarla.

La zona de Llifén en Futrono, ubicada al este del Lago Ranco,  se destaca por sus ríos y lagos. Aquí se encuentra la Agrupación de Boteros de Llifén, quienes se dedican al turismo de intereses especiales, específicamente, como guías de pesca recreativa. Su tesorero, Rodrigo Pérez Figueroa (56), cuenta que decidieron unirse hace unos dos años para proteger los recursos naturales de la pesca indiscriminada que algunos practican. Hoy son 22 personas que realizan pesca con devolución en el río Calcurrupe y Lago Ranco.

―Mucha gente viene y extrae pescados clandestinamente. Para nosotros vale más la trucha en el río que en un sartén, subraya Pérez. Capturan trucha arcoíris, trucha café y,  en el lago,  salmón chinook, salar y cojo, practicando pesca con mosca, de ferretería ―spinning, cuchara y rapala ―, además de pesca de trolling.

La pesca de río es de lanzamiento ―lanzar y recoger― y la del lago es una pesca de mucha paciencia. “Nuestra pega tiene mucho de eso, por eso se llama pesca recreativa. Tienes que esperar que llegue el bicho a comerse el señuelo para poderlo sacar. Por eso nosotros los boteros estamos para enseñar con la mejor disposición”, detalla Rodrigo.

Hace muy poco,  y por primera vez, Sernatur (Servicio Nacional de Turismo) le  otorgó a la agrupación un financiamiento por más de siete millones de pesos gracias al programa del Fondo de Administración Pesquero (FAP),  denominado “Fortalecimiento productivo de las agrupaciones de boteros y guías de pesca recreativa de la región de Los Ríos”.

Con él, los boteros tendrán nuevas embarcaciones de fibra y madera, implementos de seguridad, primeros auxilios, cañas pesqueras, ropa de trabajo e implementos para la confección de moscas. “El río es lluvioso y hay que andar bien equipado”, dice Rodrigo. Sobre el incipiente turismo, algo familiar, describe:

― Llevamos a las personas al Calcurrupe y le damos información turística sobre cabañas, campings y locales cercanos con productos frescos. Trabajamos con clientes que traen todo el equipo y otros que no. Llegan nacionales, argentinos, gringos, europeos. Todos vienen por la belleza única del sur de Chile. En estos lugares, incluso, ha estado pescando el rey Juan Carlos de España y sus hijos.

En la ribera del río Calcurrupe se puede ver, por ejemplo, bosque nativo como arrayán, coihue, roble, ulmo y laurel. Y si tienen suerte, pumas, jabalíes y  pudús. Lo más importante para Rodrigo, es no dejar basura, es lo que más le pide a mis clientes. “Teniendo estas aguas cristalinas, hay que cuidarlas” argumenta.

Para éste guía,  el mejor deporte ha sido la pesca. “Yo vivo por la pesca, soy apasionado de ella, vibro por ella. Entre más uno va a pescar, con más ganas amanece para volver a hacerlo al otro día”.

Su mayor tesoro fue una especie de 42 kilos. “Me demoré dos horas cuarenta y cinco minutos en sacarlo. Yo toda la vida siendo pescador, cuando tuve ese salmón afuera, me corrieron las lágrimas. Nunca más voy pescar algo parecido”, cuenta emocionado.

― Cada vez que bajo el río, lo encuentro más precioso. Sus rápidos no son peligrosos. Cada visitante debiese arrendar un bote y bajarlo, es una experiencia que va a vivir una sola vez en la vida, aclara.

La mejor noticia, dice, es que “estamos repoblados en truchas, producto de la conciencia que estamos teniendo. Es un esfuerzo de las instituciones públicas y de la ciudadanía. En nuestra agrupación, nadie extrae una trucha para su casa, todo es liberado”.

Salmones y truchas 

El Núcleo Milenio de Salmónidos Invasores (INVASAL) tiene su sede en la Universidad de Concepción, pero es un proyecto con investigadores de todo Chile asociados a la Universidad de Antofagasta, Universidad de Valparaíso, Universidad de Magallanes y Fundación Meri,  que estudian cómo truchas y salmones se relacionan con especies nativas de Chile como peces, mamíferos e invertebrados.

Los peces más abundantes en los ríos de la XIV región son los salmones y las truchas, éstas últimas son más abundantes que los peces  nativos. Los salmones en su totalidad son introducidos ―provienen del hemisferio norte― para que exista actividad de pesca de salmónidos en Chile, por su alta importancia a nivel social y económico. Chile es el segundo mayor productor de salmones a nivel mundial, después de Noruega.

Pablo Savaria es encargado de comunicaciones de INVASAL y cuenta que el objetivo del proyecto es que las personas conozcan la biodiversidad nativa de Chile para poder cuidar el patrimonio natural.  En el mundo hay 20 mil especies de peces nativos en agua dulce, de ellas en Chile hay 45 especies y más del 80% está en estado de conservación vulnerable o en peligro de extinción. La guinda de la torta es que nadie los conoce, lo que significa que se sigue alterando el medioambiente y no se han podido medir impactos sobre su abundancia o distribución.

El salmón que más se cultiva en Chile es el del Atlántico, el que en tres años pasa de ser un huevo a una pieza de hasta ocho kilos dependiendo de la política del centro de cultivo. Luego viene el salmón cojo y en una fracción mínima, la trucha arcoíris. En los Ríos, se puede apreciar ésta última, la trucha café y el salmón Chinook.

― Los salmones generan impactos sobre la biodiversidad nativa. Depredan, se comen a peces nativos y compiten con ellos, ya que consumen los mismos alimentos cuando son juveniles. Su tasa de crecimiento es mayor en relación a otras especies, detalla el biólogo marino.

La Región de Los Ríos tiene muchos ríos protegidos, es decir, la pesca es con devolución y no te puedes quedar con ninguna especie. Sin embargo, aún hay mucha gente que depreda lagos y ríos al pescar con redes para comercializar. La ley establece que una persona no puede tener más de tres especies por día de pesca y que no deben superar los 15 kilos.

Autoridad competente

―La pesca es un relajamiento, disfrutar, luchar un poco con el pez, no es comercio, señala Macarena López, funcionaria del Departamento de Fiscalización Pesquera del Servicio Nacional de Pesca de la Región de Los Ríos. “Estamos realizando mucha difusión para respetar las vedas y proteger los recursos, hacemos diversas charlas ya que falta educación y conciencia”, agrega.

Todo pescador deportivo debe portar una licencia de pesca recreativa que está dividida en aguas continentales (lagos, ríos y esteros) y marítimas (orilla de mar). Las licencias fluctúan entre los 2.700 semanal a los ocho mil anual y  si se agrega orilla de mar son 10.600. Los valores se reajustan todos los primeros de enero del año siguiente de acuerdo a la UF.

Los requisitos son el carnet de identidad, dirección y área elegida.  Los menores de 12 años, mayores de 65 y discapacitados están exentos de comprar la licencia de pesca, solo deben mostrar su carnet de identidad al ser fiscalizados por Carabineros, la  Armada de Chile o los inspectores ad honorem de la pesca recreativa.

El arte de la pesca 

La pesca es un ciclo que tienes que ir completando. Aprendes sobre la pesca en sí, cómo se comportan las diferentes especies en el agua; tanto peces como su alimento. En Chile hay muy buenos atadores quienes amarran las moscas e importan los materiales.

Hace ocho años atrás no había lodge de pesca en Chile, ahora se han abierto a un público con poder adquisitivo.

Juan José Ortiz (39) es un español gerente de “Chile Pesca Mosca”, tienda de Pucón y distribuidora de varias marcas para el país. Este ingeniero llegó hace 15 años a Chile, luego de viajar por muchas partes del mundo. El sur de Chile le atrajo por el tema de la pesca y  la pristinidad de las aguas, “lo que es bastante diferente a mi España natal, donde todo está un poco desvirtuado, en cambio acá la naturaleza está en su máxima plenitud. Aparte de eso vi la oportunidad de negocios, al poder traer marcas que en Chile no existían y veía que la pesca con mosca era un nicho de mercado que estaba muy poco desarrollado”, narra hoy.

―La pesca con mosca la conozco desde que tengo uso de razón con mi papá, soy de Santander y ribereño de uno de los ríos más importantes de la pesca de salmones, el Asón. Crecí en una familia de pescadores, mi papá es un grandísimo pescador, mi tío fue campeón de Europa de pesca con mosca, y yo durante mi juventud participé en muchas competencias y era bastante buen pescador. Domino todas las técnicas de la pesca con mosca, lo que me ha servido para poder realizar clínicas y escuelas de pesca.

Sin embargo, es enfático en señalar que a Chile aún le falta darse cuenta de los recursos naturales que tiene, pues está tratándolos como Europa  lo hizo hace ochenta años atrás con los suyos.

―Pese a ello, aún siguen teniendo una riqueza natural  y económica tremenda que han de cuidar y proteger absolutamente. Hoy en día Chile es una potencia mundial al nivel de la pesca, pero está muy poco protegido y desarrollado. Las autoridades debiesen darse cuenta del valor que esto tiene y hacer un mayor empeño y cuidar los recursos naturales. Hoy en día la fiscalización en los ríos de Chile es prácticamente nula, se practica con redes o veda, ejecutando mil pillerías y aun así tenemos bastante buena pesca, si se cuidara ese recurso sería un diamante en bruto”, remata el deportista.


La publicación de este reportaje es parte del proyecto ‘”Desarrollo económico en Los Ríos”, financiado con recursos del Fondo de Fomento de Medios de Comunicación Social del Gobierno de Chile y del Consejo Regional.

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